viernes, 5 de septiembre de 2014

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.5 Capítulo 9 parte 2

Publicado por Haruna Stone en 16:09
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 5
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna


Continuación del capítulo 9



Para cuando llegaron al apartamento, el cielo ya había adquirido un cálido tono anaranjado. Yokozawa se introdujo en el garaje del complejo y llamó al par que estaba sentado detrás en silencio en cuanto paró el motor. -…Oye, ya estamos en casa.

            -¿Eh? ¿Ya hemos llegado? ¿Me dormí?- Hiyori parpadeó cansada al escuchar la voz de Yokozawa, mirando a su alrededor y él sonrió arrugando sus ojos ante su reacción.

            -Ambos se queradon dormidos en cuanto arranqué el coche.- Ella estaba exhausta por haber estado sometida a tanta responsabilidad y por haber estado en aquel tipo de fiesta a la que no estaba acostumbrada. Rápidamente se había dormido en silencio cuando el coche se movió, tal y como se había esperado, no tenía más fuerzas.

            Había evitado hablar para evitar despertarla, pero al momento prácticamente, escuchó el sonido de los suaves ronquidos de Kirishima desde el asiento de atrás. De tal palo tal astilla, supuso dado a lo parecidos que se veían cuando dormían. Sus cabezas estaban colocadas en el mismo ángulo contra la ventana, ofreciendo así una imagen divertida. Si no hubiera estado conduciendo, le habría gustado poder tomar una foto para la posteridad.

            -Wow, siento como si yo también me hubiera echado una pequeña cabezada.- Kirishima hizo crujir su cuello para relajar sus músculos, pareciendo algo revitalizado y Yokozawa recordó que había oído que las siestas breves eran perfectas para aliviar la fatiga.

            -Estoy seguro de que ambos están agotados. No se queden hasta tarde esta noche, vayan directamente a la cama.

            -Sí señor~- Respondió Hiyori de forma educada.

            -Gracias, Yokozawa. Realmente fuiste de gran ayuda actuando como chófer hoy.

            -No hay de qué. Haber podido ir al trabajo en coche también fue una gran ayuda para mí.- Los desplazamientos en coche estaban generalmente mal vistos por la compañía, pero estaba permitido para aquellos trabajadores que se veían obligados a ir en su día libre por razones especiales. Por lo tanto, los trabajadores que iban a la oficina en fines de semana o vacaciones normalmente lo hacían en coche.

            Kirishima salió del asiento del pasajero y se dirigió a abrir la puerta de atrás para extender su mano hacia la todavía algo aturdida Hiyori.- Su mano, my lady.

            -Jeje, ¡me siento como una princesa!

            -Todavía es mi trabajo escoltarte, por ahora.

            Yokozawa supuso que Kirishima había tenido una gran cantidad de pensamientos al ver a la novia siendo entregada a su nuevo marido. Hiyori educadamente tomó su mano y saltó fuera del coche. Aunque podía ser que empezara a revelarse un poco debido a la pubertad, por ahora, no había muestras de discordia. Y si alguien le preguntaba quién era su persona favorita en el mundo entero, ella probablemente todavía respondería “mi papá”.

            Si ignoraba la parte en la que Kirishima era un gandul y un inútil en la cocina, realmente podía considerarse el padre ideal. Daba el 110% en la oficina y aun así hacía tiempo para su familia. Y aunque era algo estricto con su hija, tenía muy en cuenta sus sentimientos.     

            Sus características “básicas” ya eran buenas, así que cuando unías a eso al hecho de era un orgullo su vestimenta y su apariencia, no era una sorpresa que los compañeros de Hiyori lo vieran como un “padre genial”. Ella se veía complacida cada vez que él la elogiaba y nunca perdía la oportunidad de contar este hecho a Yokozawa.

            -Me pregunto si Sora-chan estará esperándonos~

            -Ha estado solo desde la mañana, así que probablemente estará algo molesto. Hiyo lo tiene demasiado mimado.- Aunque Sorata había actuado más bien serio con Yokozawa, parecía que se convertía en un animal completamente distinto cuando Hiyori estaba delante, completamente a gusto y con ganas de que lo acariciaran.

            -¡Eso es porque somos buenos amigos!

            -Ha estado muy frío conmigo últimamente; lo llamo y ni siquiera levanta la cabeza para mirarme.- A menudo él simplemente permanecía acurrucado en un pequeño asiento que había proclamado como suyo y movía sus orejas como respuesta.

            -Solamente es tímido~ ¡Cuando no vienes se dedica a pasearse por el genkan un montón, Oniichan! Definitivamente está pensando algo como “¡Me pregunto si vendrá hoy…!”

            -Espera, ¿en serio?- Era extraño escuchar cómo era Sorata cuando él no estaba delante.

            -Suena como si fuera un tsundere, justo como su dueño.

            -¡No soy un tsundere!- Puso una cara de enfado ante aquella perturbadora conversación que estaban teniendo en el lobby del complejo de apartamentos. En cuanto abrieron el bloqueo automático y avanzaron, se encontraron con una niña de la edad de Hiyori delante del ascensor.

            -¡Ah, Saho-chan!

            -¿Hiyo-chan?

            Parecía que eran amigas, así que Hiyori rápidamente corrió un poco para encontrarse con la chica. La muchacha, que por lo visto era una conocida de Kirishima también, le ofreció un educado saludo. –Buenas tardes, padre de Hiyo-chan.

            -Buenas tardes.

            Saho parecía estar realmente curiosa sobre la ropa de Hiyori.- Oye… ¿por qué llevas ese vestido? ¡Es precioso!

            -Fuimos a la boda de unos familiares hoy. Tuve que llevar esto porque ayudé en la ceremonia.

            -Wow, ¡eso suena divertido! Menuda suerte… todo lo que yo hice fue dar exámenes de práctica en la Escuela de Refuerzo. Fue un total desperdicio…- La pesada mochila que colgaba de la espada de la chica parecía estar repleta de material de estudio. El mismo Yokozawa había ido a una Escuela de Refuerzo, en gran parte porque sus padres se sentían más tranquilos de esa manera que dejándolo solo en casa. Era de gran ayuda el que las clases en la Escuela de Refuerzo fueran mucho más fáciles de seguir que las normales, y recordaba haber disfrutado la posibilidad de hacer amigos de otros colegios.

            -Oh cierto… tú vas a la Escuela de Refuerzo. ¡Debe ser duro!

            -Sí, ¡pero me estoy esforzando para poder entrar en el Colegio que quiero! Oh, ¿ya hemos llegado a la quinta planta? Bueno, ¡nos vemos!- El ascensor se detuvo en su parada, y cuando las puertas se abrieron, Saho salió tras decir adiós a Hiyori.

            En cuanto las puertas se cerraron, Yokozawa preguntó: -¿Una compañera de clase?

            -No. Estuvimos en la misma clase en cuarto, pero nos separamos cuando ella se cambió este año.- Su voz sonaba algo desanimada, y su espíritu parecía haber caído un poco. Ella había estado alegre hasta hacía un momento, así que el cambio en la dinámica era algo preocupante. No había notado nada en aquella conversación que hubiera podido hacer que su estado cambiara, pero algo había pasado que él, como hombre, no había sido capaz de entender.

            Aunque quería preguntar por la razón de que la expresión de Hiyori cambiara, entendió que había veces en las que las personas simplemente necesitaban estar a solas. Mientras meditaba sí debería o no confrontarla, llegaron al apartamento de Kirishima.

            -¡Sora-chan, ya hemos vuelto~!- Como si hubiera sentido que llegaban, Sorata ya estaba esperándolos en el genkan. Rápidamente se acercó a pasearse entre las piernas de Hiyori, pidiendo de esa forma que lo cogieran, cosa que ella hizo al momento con un “¡Gracias por cuidar del apartamento!”, y él entrecerró sus ojos con satisfacción.

            -¿Qué hacemos para cenar?

            -En realidad aún estoy algo llena de antes, ¿así que por qué no lo dejamos para luego? Oh, ¿a no ser que tú tengas hambre?

            -Comí algo antes de recogeros en el hotel, así que no tengo hambre por ahora.

            -¿Entonces qué tal si cenamos sobre las ocho? Ya improvisaremos algo.- Generalmente la cena se servía pronto en la casa de los Kirishima, por el bien de Hiyori, pero teniendo en cuenta los horarios de Yokozawa antes de conocer a ese par, las ocho de la tarde aún le resultaba bastante temprano.

            -Dices que “ya improvisaremos algo” cuando tú ni siquiera vas a ayudar a hacer la dichosa comida.

            -Y tienes mi eterna gratitud por ello. Oye, ¿qué pasa, Hiyo?

            -¿Eh?

            -Tienes una cara extraña, hay una arruga juuuusto aquí.- Presionó su dedo entre sus cejas, acercándose al problema sobre el que Yokozawa había dudado si hablar o no.

            Hiyori llevó sus manos hasta sus cejas ante el comentario de su padre. –¿Eh, en serio?

            -¿Te preocupa algo?

            Yokozawa se preguntaba si realmente sería una buena idea ser tan franco, pero mientras él se preocupaba por la dirección que empezaba a tomar la conversación, Hiyori empezó a hablar sobre su preocupación con algo de vacilación. –Bueno, no es que me esté preocupando realmente… Solo pensaba en que quizá sería una buena idea que fuera a la Escuela de Refuerzo también….

            -¿Por qué piensas en eso ahora? Tus notas están bien sin la Escuela de Refuerzo, ¿no es así?- A pesar de que tenía ciertas dificultades con las matemáticas, Hiyori en general era buena en sus estudios. Kirishima normalmente le revisaba sus deberes, y Yokozawa le ayudaba con las asignaturas que ella encontraba más difíciles. Si ella tenía la intención de hacer el examen para entrar a cualquier Secundaria que quisiera, cierto era que alguna clase extra no le vendría mal, pero tal y como iba no debería suponerle ningún problema entrar a una Secundaria Pública local.

            -Bueno, Saho-chan va, y también hay otros niños de mi clase que han empezado a ir ahora en el segundo semestre. Dicen que van para intentar entrar en una Secundaria Privada.

            Parecía como si el ambiente de su clase hubiera cambiado tras las vacaciones de verano. Una vez que los niños llegaban al quinto curso, tendían a centrarse más en las clases de la Escuela de Refuerzo que en las prácticas del club.

            -Ah, sí, supongo que ya tienes esa edad eh… Wow, el tiempo realmente vuela. Una año más y ya estarás en la Secundaria.

            La Secundaria… Ante las suaves palabras de Kirishima, Yokozawa se sintió algo sorprendido también. Hiyori era algo más pequeña para su edad, pero ella seguía creciendo día a día. Había estado tan deslumbrado por cómo se veía con aquel vestido que ni si quiera se había dado cuenta de que de hecho había crecido un poco. Una vez que diera el estirón, empezaría a crecer como la mala hierba.

            -Sí, quiero decir, todavía tengo un año más, pero me preguntaba si está bien que me tome las cosas tan a la ligera…

            -Bueno, ¿qué quieres hacer? ¿Te gustaría hacer los exámenes de grado medio?

            -Mmm… no lo sé. No quiero separarme de todos mis amigos, pero…- La duda y la confusión eran evidentes en su voz. Parecía que todavía no había tomado ninguna decisión. Todas sus preocupaciones sobre los cambios a su alrededor habían salido a la luz tras ese encuentro con su amiga volviendo de la Escuela de Refuerza.

            -Entonces… ¿Por qué no haces alguna prueba en una Escuela de Refuerzo? Estoy seguro de que tienen ese tipo de cosas. También podemos hacer un tour por alguna Secundaria privada si quieres. Es difícil tomar una decisión si nunca has estado en una, ¿cierto?

            -¿No te importa?

            -Vamos, ¿qué es lo que te echa para atrás? Por supuesto que no me importa. Si hay algo que quieres hacer, simplemente debes ir a por ello. Puede que descubras que realmente no es para ti, pero aun así es mejor eso que arrepentirte de no haberlo intentado.

            -¡Gracias, papá!

            -Con tus notas estoy seguro de que serás capaz de ponerte al día incluso si empiezas ahora. No vas a ningún otro tipo de prácticas ni nada, así que la Escuela de Refuerzo podría ser buena para ti.

            -Ahí tiene razón.- Coincidió Yokozawa. Recordaba que cuando era niño sentía que tenía todo el tiempo del mundo, pero mirando al pasado, a menudo deseaba haber intentado muchas otras cosas. Cuando quiera que se presentara la oportunidad de hacer algo nuevo, siempre era una buena idea simplemente ir a por ello.

            -Bueno, ¿por ahora qué te parece si conseguimos la documentación juntos? ¿Y por qué no hablas con tus amigos sobre esto?

            -Está bien. ¡Lo haré!- Pareciendo ya mucho más aliviada al resolver sus dudas, la usual expresión brillante de Hiyori volvió a su rostro, tranquilizando también de esa forma los nervios de Yokozawa. -¿Alguna vez has tenido el deseo de haber hecho algo de niño, papá?

            -¿Yo? No realmente, dado que más bien hice siempre lo que quise… pero si tuviera que decir algo… A veces me arrepiento de no hacer leído muchos más libros. Leer el mismo libro como niño y como adulto se siente completamente distinto después de todo.   
  
            -¿En serio?

            -Los adultos y los niños tienen diferente tipo de imaginación. Estoy algo celoso de ti ya que tienes tantos libros que aun puedes leer y disfrutar como tal. Pero… ¿qué diantres hacemos todavía aquí de pie? Date prisa y cámbiate, yo prepararé todo para que podamos enseñarle a Yokozawa el video que hice de ti antes.

            -¡Vale!- Dejó a Sorata en el suelo de nuevo y se apresuró a irse a su cuarto para quitarse el vestido.

            Mientras la veía irse, Yokozawa dijo en voz baja: -…Las chicas piensan seriamente sobre las cosas.- Pensando en cuando él tenía su edad, era incapaz de recordar haber estado en algún momento así de preocupado sobre el futuro. Había ido a la Escuela de Refuerzo, pero los recuerdos sobre charlas con amigos antes y después de las clases y el compartir historias estúpidas y divertidas, parecían ser más importantes que el aprender.

            A menudo le habían preguntado qué quería ser de mayor, pero cuando respondía “un trabajador de oficina”, siempre le habían mirado sorprendidos. Aun hoy él seguía manteniendo el hecho de que no había sido una elección al azar, o una alternativa mediocre. El ver a sus padres trabar tan duramente le había hecho apreciar la importancia del trabajo duro. En ese sentido, él realmente había sido influenciado por ellos a su manera cuando era niño.

            -Bueno, ellas maduran antes que los chicos. Pero aun así… Hiyori como estudiante de Secundaria… Siento como si hasta ayer me hubiera estado llamando todavía Papá…- Recordaba Kirishima mientras miraba a la nada. Un año podía parecer muy largo para un niño, pero para los adultos que estaban con ese niño, podía pasarse en un segundo. Probablemente les tomaría por sorpresa el verla crecer.

            -Será una adulta antes de que te des cuenta. Probablemente tendrás que entregarla en el altar muy pronto, ¿eh?- Sin tener en cuenta su imparcialidad, Yokozawa seguía insistiendo en que Hiyori era realmente guapa. A pesar de ser algo lenta a veces, también era honrada, segura de sí misma y tenía además una personalidad amable. Teniendo además en cuenta el hecho de que ya había un chico interesado en ella, estaba seguro de que su popularidad entre sus compañeros de clase tan solo se incrementaría con el tiempo. Sería algo rutinario el tener que asegurarse de que ningún idiota se acercara a ella.

            -Bueno, no pienso entregársela a ningún hombre mediocre.

            -Según recuerdo, antes dijiste que nunca la darías…- Comentó Yokozawa notando el cambio en las palabras de Kirishima  de las anteriores. ¿Qué le había hecho cambiar de opinión entre antes y ahora?

            -Bueno, realmente quiero verla como una novia… y supongo que he empezado a pensar que quizá no me importaría dar mi bendición a algún hombre que yo aprobara. Pero… aun así, soy incapaz de imaginar que haya muchos de esos por aquí. 

            -Uh, estoy bastante seguro de que el primer problema sería encontrar un hombre que Hiyori aprobara, y esos probablemente son aún más difíciles de encontrar.- El hombre más cercano en la vida de Hiyori justo ahora era su propio padre: Kirishima. Sabiéndolo o no, él había puesto el listón bastante alto para los pretendientes. Los hombres que no fueran mejores que Kirishima, o al menos tan buenos como él, jamás entrarían en el radar de Hiyori.

            -¿Qué te hace pensar eso?- Preguntó Kirishima genuinamente confundido por la amarga mirada de Yokozawa.

            -… ¿De verdad no lo sabes? Wow, eres realmente torpe cuando se trata de tu hija…

            -Oye, eres la última persona de la que me gustaría escuchar algo así.

            -Las hijas rara vez se fijan en algún hombre que no crean que puede superar a sus padres. Así que no te preocupes, ella encontrará a un buen hombre. Alguien justo como tú.

            -¿Yo?- Yokozawa había asumido que aquello emocionaría a Kirishima, pero en cambio la expresión del hombre se tornó en una seria.

            -¿Qué? ¿Acaso no quieres que ella traiga a casa a alguien como tú?

            -Por supuesto que no. Moriría de preocupación si Hiyori apareciera con algún tipo cuya única virtud fuera su afilada lengua.

            -…Así que realmente tienes algo de conciencia sobre ti mismo.- Estaba asombrado de lo serio que Kirishima estaba hablando sobre sus preocupaciones. Parecía que estaba seriamente preocupado sobre este tema. Pero obviamente si llegaba a decir algo como “algún tipo cuya única virtud fuera su afilada lengua”, era porque lo estaba.

            -Mierda… ¿Qué demonios haré si ella trae a casa a alguien como yo?

            -Me parece que es el padre el que tiene más cosas de las que preocuparse…- Dijo Yokozawa entre risas, viendo la expresión de Kirishima mientras él sujetaba su cabeza y se preocupaba por futuras posibilidades. Él nunca aceptaría que ella trajera a casa un bueno para nada, pero sería igualmente difícil dar la bienvenida con los brazos abiertos a alguien impresionantemente encantador. -¿Entonces con qué tipo de hombre te gustaría verla?

            -No lo sé… Supongo que si pudiera elegir, querría que estuviera con alguien como tú.

            -¿Como yo?- Sus ojos se abrieron por la sorpresa ante aquella inesperada respuesta, nunca hubiera imaginado que su nombre saldría en aquella conversación.

            -Eres bueno con el trabajo de oficina, pero te las arreglas para manejar las cosas de la casa también. Pero tampoco eres tan bueno como para que ella tuviera que preocuparse de que la engañaras. Podría conseguir a alguien mucho peor que tú como marido.

            -Bueno, gracias.- No estaba seguro de algunas partes de su intervención fueran de halago, pero sabía que si preguntaba, Kirishima probablemente saldría con algo ridículo.

            -Ella es mi hija, quizá tenemos gustos similares. Pero si ella llegara a enamorarse de ti, entonces…      
   
            Rápidamente se fijó en Kirishima con una mirada de pocos amigos. No le gustaba nada el rumbo que estaba tomando aquella conversación. –Idiota, Hiyo tiene muchos hombres entre los que elegir.

            -Realmente no te das cuenta de cuanto vales. ¿Deberíamos preguntarle a Hiyo después para confirmarlo?

            -¡Definitivamente no! ¡¿Qué pasa si la haces sentir incómoda!?

            Conversaciones como esa, donde discutía el futuro con Kirishima, todavía dejaban en Yokozawa un sentimiento extraño. El tener a alguien con quien hablar sobre el futuro… era en sí mismo, una especie de milagro.

            Enamorarse de alguien era algo que uno podía hacer en solitario, ¿pero que la otra persona te amara también? Bueno eso… dependía totalmente del destino. No importaba cuanto te esforzaras en que la otra persona te mirara, en que se preocupara por ti, al final era decisión de la otra persona si merecías o no su afecto. Y aunque podías sentirte halagado por el hecho de que alguien tuviera ese tipo de sentimientos por ti, recibir ese tipo de atenciones de alguien que no te importaba podía llegar a resultar molesto.

            En principio, había visto a Kirishima como nada más que como un hombre irritante. Con la amenaza de chantaje en su mente sobre cierta imagen, Yokozawa no había tenido más elección que aguantar las acciones entrometidas de Kirishima, las cuales le sacaban de sus casillas continuamente.

            Pero ahora sentía que había sido aquella abrumadora irritación lo que le había hecho pensar en nada más que Kirishima Kirishima Kirishima día tras día. Hasta que antes de darse cuenta, aquel hombre se había convertido en una increíblemente importante parte de él. Se había quedado sorprendido ante aquellos sentimientos que habían ido creciendo en su interior sin que lo notara, habían echado raíces y habían florecido, y en un principio no había sido capaz de aceptarlo. Pero cuando más se esforzaba en intentar negar esos sentimientos, más se veía forzado a entender que no había forma de librarse de ellos.

            Kirishima se inclinó hacia delante para acercar sus rostros y susurrar en su oído: -Bueno, aún si ella se llegara a enamorar de ti, no tengo ninguna intención de entregarte.

            -¿Eh?

            -Estoy diciendo que eres mío.

            -T…Tú no tienes por qué… ponerte a decir cosas como esa todo el tiempo.- Le dio un codazo en el pecho para apartarlo y así poner algo de espacio entre ellos. A pesar de haber estado serio antes, parecía que volvía a su actitud animada de siempre.

            Yokozawa aún era incapaz de entender por qué Kirishima le había elegido a él de entre todo el mundo, y aunque sabía que a veces las emociones humanas eran simplemente ilógicas, su falta de confianza en sí mismo le hacía querer buscar una razón a todo aquello.

            Quizá con el tiempo, esas dudas desaparecerían. Cuanto más tiempo pasaran juntos, más profundo se haría su cautiverio.

            -El tiempo… eh…

            En ese momento sintió cómo algo pesado caía en su pecho, pero no era capaz de entender de qué se trataba.

            -¿Dijiste algo?

            -Ah, no, nada. Oye, será mejor que te muevas, Hiyo volverá en cualquier momento. ¿No deberías cambiarte tú también?

            -Oh sí, supongo que sí. No deberíamos quedarnos aquí hablando así.-  Dio un tirón a su corbata para luego dirigirse a su habitación.

            Sus intentos por guardarse sus murmullos le recordaron a Yokozawa la promesa que Kirishima le había hecho a Hiyori. -Solo se necesita conectar la videocámara a la tele, ¿no es así? Me ocuparé de ello si quieres.- Si no se daban prisa para estar listos, Hiyori terminaría de cambiarse.

            -Sí, lo siento. ¿No te importa? El manual de instrucciones debe estar por ahí debajo.

            -Está bien.- Probablemente solo tenía que poner la grabación en el reproductor, y mientras echaba un rápido vistazo por el manual, se dio cuenta de que el extraño peso que sentía en su pecho antes se había ido totalmente.






            Continuará.…

1 comentario:

  1. Me encanto este cap, es tan adorable <3 y gracioso a la vez en verdad muchas gracias por la traducción :D

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