jueves, 10 de abril de 2014

Yokozawa Takafumi no baai Vol. 4 Capítulo 6 parte 1

Publicado por KanaAmai en 17:43

Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 4
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: DrL 


Capítulo 6




     Estirándose hacia atrás para correr el cerrojo, Yokozawa Takafumi se sacó los mocasines usando sus talones. "Ya llegué" dijo al departamento vacío mientras tanteaba en busca de la llave de la luz, una imagen a la cual se había acostumbrado últimamente. Aunque previamente había encontrado que esta era una situación bastante solitaria, en esos días tenía un portaretratos que le regalara Hiyori para hacerle compañía. Se trataba de un collage de fotografías que ella misma había sacado durante su viaje de verano junto a algunas tomas de Sorata también.
     Solo una mirada al retrato decorado llamativamente con brillantes de fantasía y adorables stickers llenaba de afecto a Yokozawa y aunque era ciertamente un tanto embarazoso tener fotografías, inclusive de él mismo, en su casa, aun así esto hacía que todo el lugar se sintiera un poquitín más alegre.
     Sin embargo, resultaba extraño como Sorata parecía adoptar una expresión tan digna cuando posaba para Hiyori; siempre lució tan displicente con Yokozawa. Sonriendo para sí mismo mientras rememoraba, aflojó su corbata y recorrió su bolso con su mano libre con la intención de encargarse de los preparativos para el siguiente día antes de instalarse para tomar un baño. No obstante, al echar un vistazo en su bolso se quedó paralizado, perplejo.
     —Me... lo  olvidé.
     Tenía intención de sacar su teléfono celular para dejar que la batería se cargara durante la noche, solo para darse con el hecho de que éste no estaba en el lugar donde usualmente lo guardaba. Había regresado a su departamento luego de cenar en la casa de los Kirishima, así que debió dejarlo allí. Aunque probablemente nunca le hubiera prestado atención a su ausencia si no hubiera notado su falta en primer lugar, en el preciso momento en que se dio cuenta de que lo había dejado en algún lugar, sintió que lo embargaba una extraña sensación de ansiedad.
     Si lo hubiera notado antes, podría haber regresado a buscarlo de camino a casa, pero en ese momento simplemente ya no había tiempo de hacerlo. Seguro, casi nunca recibía llamadas o mensaje de texto alguno en medio de la noche en día de semana y cualquier llamada de emergencia de su familia se haría a su teléfono fijo, así que ciertamente podía pasar una noche sin su teléfono celular sin que el mundo se viniera abajo. Así pues, aunque esto probablemente volvería para acosarlo de una u otra forma, hacer que Kirishima le llevara el teléfono a la mañana siguiente en la oficina era obviamente el camino más lógico a seguir.
     Tomando su agenda en mano, hojeó la misma para encontrar el número de teléfono de la casa de Kirishima y llamó usando su teléfono fijo recordándose a sí mismo que probablemente sería una buena idea mantener el número de su teléfono celular y su dirección de correo electrónico anotado en algún lugar para circunstancias inesperadas como estas a futuro. 
     —¡Sí, familia Kirishima!
     —Ah. ¿Hiyo? Soy yo, Yokozawa —Hiyori había sido la primera en contestar el teléfono. Casi olvidando anunciarse, tan acostumbrado como estaba a llamar usando el teléfono celular, frenéticamente le aseguró quien era.
     —¿Oniichan? ¿Qué sucede? ¡Nunca llamas al teléfono de casa! —no podía culparla por estar confundida; hacía solo un momento le había dicho adiós y se había marchado.
     —Lo siento, creo que dejé mi teléfono celular en tu casa. No lo ves por ahí, ¿no?
     —Humm, no está en la mesa... ¡Iré a buscarlo! ¡Mientras tanto, aquí está mi papá! ¡Oye, papá, Oniichan está al teléfono!
     —¿Al teléfono de casa?
     —Sí, dice que se olvidó su teléfono celular. ¡Aquí tienes!
     Kirishima tomó el teléfono de manos de su hija luego de dar vueltas un rato: —¿Así que olvidaste tu teléfono celular? Esa es una metedura de pata bastante patética para ti.
     —Sí, sí, guárdate tus comentarios. Pensé que lo tenía en mi bolso —hizo una pausa para repasar la cadena de eventos mentalmente. Había puesto el dispositivo en su bolso, pero luego escuchó el sonido que anunciaba un nuevo mensaje y lo sacó nuevamente. 
     —Bueno, no lo veo. ¿Dónde lo dejaste?
     —Estoy bastante seguro de que debe estar en el sofá. No está bajo los almohadones o algo así, ¿no? —al menos recordaba que había revisado sus mensajes en la sala de estar de los Kirishima. Cuando escribió la respuesta al mensaje, Kirishima había rezongado diciéndole que no trabajara durante las horas de descanso, añadiendo en un molesto tono de sermón: "Es debido a que vas y respondes que te envían porquerías como esa a todas horas de la noche". Y aunque Yokozawa admitía que tenía razón, su mente estaba llena de pensamientos sobre el trabajo todo el día, todos los días de la semana. Comprendía que probablemente sería más eficiente tener un botón de apagado como Kirishima, pero si realmente fuera tan fácil "apagarse" así como así, lo hubiera hecho mucho tiempo atrás.
     Su intercambio de ese momento había forzado a que sus pensamientos sobre el teléfono celular abandonaran su mente y probablemente lo había dejado por allí y se había olvidado completamente de él.
     —No está bajo los almohadones... y tampoco está en las ranuras. Hiyo, ¿puedes llamar al teléfono de Yokozawa por mí?
     —¿Solo quieres que marque su número? —un momento luego de que ella preguntara esto, Yokozawa alcanzó a oír el sonido de su propio ringtone haciendo eco en el tubo del teléfono. Como lo había sospechado, éste se encontraba en algún lugar del departamento de Kirishima. 
     —Hiyo, ¿puedes decir de dónde viene?
     —Viene del sofá... Puedo oírlo por aquí. ¿Y tú, papá?
     —¡Ah, lo encontré! ¿Por qué rayos estaba Sorata sobre el teléfono...? —Yokozawa podía oír a Kirishima ofreciendo una disculpa mezclada con risas por el teléfono, probablemente para aplacar a Sorata quien acababa de ser interrumpido en su siesta.
     —Gracias. 
     —Lo llevaré al piso de ventas a primera hora de la mañana. Después de todo, probablemente tú llegues antes que yo, ¿cierto?
     —Solo llámame cuando llegues allí y yo mismo iré a buscarlo —ya era bastante malo que tuviera que pedirle al sujeto que le llevara algo que había olvidado; hacer que le llevara el objeto en persona, era sencillamente demasiado.
     —¿Por qué perder el tiempo llamando a tu extensión? Será más rápido para mí que simplemente vaya hasta allí cuando llegue.
     —No es como si hubiera una gran diferencia en esfuerzo con cualquiera de las dos formas.
     —¿Oh? ¿O qué? Tal vez tú no quieres que muestre mi cara en tu piso... ¿Es eso?
     —Eso no es lo que... —sin embargo, por mucho que intentara negarlo verbalmente... el sujeto estaba un tanto en lo correcto. Casi todos en la compañía sabían para este punto que Yokozawa y Kirishima eran cercanos, pero ellos todavía tenían los detalles de su relación bien escondidos y Yokozawa no tenía intención alguna de hacer de esto algo de público conocimiento en ningún momento en el futuro cercano. Además, también estaba el hecho de que Yokozawa tenía algunos compañeros de trabajo que parecían estar en ascuas y descuidados a primera vista pero que en ocasiones podían ser sorprendentemente astutos. No podía negar que prefería que no los vieran interactuando—. Solo, ¿te molestaría revisar al menos y ver si tengo algún mensaje nuevo?
     —Tut, tut, alguien está siendo descuidado pidiendo a otra persona ese tipo de cosas. Nunca se sabe si puede que abra algún mensaje cualquiera que atraiga mi atención.
     —No es como si tuviera algún mensaje que me importe un comino que veas.
     La mayoría de las configuraciones de su teléfono celular todavía se encontraban en su estado de fábrica, casi nunca usaba la cámara fotográfica y no tenía ringtones especiales y tampoco tenía alguna configuración por estilo. Todo lo que le importaba era poder hacer llamadas y enviar mensajes. Incluso todas las imágenes en la carpeta de fotografías eran las que le había enviado Hiyori.
     —... Uh, qué salvapantallas más aburrido. ¿Quieres que te lo cambie por una foto de mi bella persona? —prácticamente podía oír la mirada lasciva en la voz de Kirishima y comprendiendo cabalmente que el sujeto solo estaba sugiriendo eso para molestarlo, optó por no ceder tan fácilmente esa noche. 
     —Haz lo que quieras. Yo simplemente lo cambiaré de nuevo más tarde.
     —¿Sabes? Últimamente, has sido mucho menos adorablemente encantador de lo usual.
     —Eso está bien para mí —en su opinión, tratar de encontrar algo remotamente "lindo" o "adorable" en él era demente en primer lugar y Kirishima era probablemente la única persona en el mundo lo suficientemente benévola para considerarlo como tal. Realmente le quitaría un peso de encima a Yokozawa si el sujeto se diera cuenta de una vez por todas de cuan "peculiares" era sus gustos. 
     —Ayy, no seas así. Aunque debo admitir que tu naturaleza contradictoria es en sí misma encantadora a su manera.
     —¡No estoy siendo  contradictorio, te estoy diciendo exactamente lo que siento! —Yokozawa contuvo el deseo de agarrarse la cabeza ante la inesperada respuesta de Kirishima. En momentos como este se preguntaba en que se había equivocado en la vida para llegar a donde se encontraba; pero entonces, siempre sucedía algo que lo impresionaba profundamente y se le recordaría que siempre hay ventajas y desventajas al enamorarse así de alguien.
     —Vamos, no te enojes. Solo estaba molestándote un poco.
     —Tú... —el rostro de Yokozawa se estremeció ante la desvergonzada excusa suplicando que preguntara "¿Y cómo es que eso es 'un poco'?".
     Tal vez sintiendo que estaba en peligro de tentar muy en serio la ira de Yokozawa, Kirishima cambió de tema a propósito: —Oh, cierto. Se suponía que revisara tu teléfono... No veo ninguna llamada o mensaje nuevo. Además, no me puedo imaginar que alguien te enviara un mensaje a esta hora.
     —A veces me llegan pedidos de confirmación de emergencia.
     —Encárgate de esas porquerías al día siguiente, entonces. Conseguiste perder tu teléfono por una noche; tómate un descanso del trabajo, ¿sí?
     —¡No es como si pudiera evitarlo! ¡Es solo... que así soy! —su personalidad era menos "sensible" y más bien directamente del tipo "nervioso" y como estaban las cosas prefería estar en posición de usar su tiempo personal para hacerse caso de las cosas tan pronto como se volvieran un problema en lugar de quedarse diciendo luego "Si solo hubiera hecho esto...". Resultaba mejor así de modo de mantener la cordura.
     —Bien, solo... trata de controlar un poco tu adicción al trabajo, ¿de acuerdo? Te llevarás a una muerte prematura si continúas exigiéndote así todo el tiempo.
     Ser el objeto de las burlas de Kirishima todo el tiempo hacía que estos raros momentos en los que expresaba genuina preocupación fueran mucho más incómodos. Yokozawa cubrió su vergüenza poniendo un cortante final al tema de conversación: —No seas melodramático. Solo... ¿me alcanzas el teléfono mañana?
     —Sí, sí, de acuerdo.
     —Entonces... Buenas noches.
     —Buenas noches. Nos vemos mañana.
      Resultaba un tanto extraño, y para colmo un poco incómodo, intercambiar nimiedades tan inocentes por teléfono y, con una pizca de lamento, Yokozawa suavemente devolvió el tubo del teléfono a su lugar.



     —¿Yokozawa está aquí?
     Era alrededor de las nueve de la mañana cuando Kirishima apareció en el piso del  departamento de ventas.
     —¿Qué sucede, Kirishima-san? ¿Hay... algún problema? —el horario de oficina en el piso de  ventas era fijo, así pues, la mayoría de los miembros del personal ya se encontraba en sus escritorios. Sin embargo, casi ninguno de los que trabajaban con horario flexible había llegado a la oficina aún. Kirishima era siempre uno de los primeros en llegar a la oficina, ansioso de poner en marcha algo de trabajo, pero hoy había llegado particularmente temprano, dejando a Henmi en un estado de pánico asumiendo que algo había ocurrido otra vez.
     —Estoy aquí por una entrega, como lo ordenara Yokozawa.
     Ante la elección de palabras de Kirishima, los ojos de Henmi se abrieron de par en par: —¡¿Él se lo ordenó?!
     —... Kirishima-san, ¿le importaría no usar giros escandalosos en sus frases tales que pudieran ser mal interpretados por sus interlocutores, por favor...? Yo no le ordené, se lo pedí de favor — Yokozawa tuvo que contener el impulso de liberar su furia verbalmente, eligiendo adornar sus palabras con una aire de cortesía en su lugar. Si fuera a actuar de acuerdo a esos impulsos, sencillamente terminaría luciendo mucho más infantil en comparación con Kirishima a ojos de aquellos a su alrededor. Sabía que adoptaba una actitud un tanto arrogante y orgullosa cuando interactuaba con Kirishima en privado, pero una buena parte del razonamiento involucrado en ello podía atribuírsele a la incesante provocación de Kirishima. 
     —Eh, ¿cuál es la diferencia? Toma, tu teléfono celular. Trata de no olvidarlo otra vez, ¿sí?


     —G-gracias... —la forma en que Kirishima le pasara el teléfono, con tanta indiferencia, sacó a Yokozawa del juego. Se había preparado a conciencia para una buena sarta de burlas, pero Kirishima pareció retirarse de la contienda con bastante facilidad en esa ocasión.
     —Bien, te veo luego. Te llamaré por la feria más tarde —y con un saludo, Kirishima partió.
     —¡Fiu, eso me dio un susto! ¡Aquí estaba, temblando en mis zapatos, preocupado de que hubiéramos metido la pata otra vez! —Henmi soltó un suspiro de alivio, habiendo estado aparentemente nervioso de que hubiera cometido algún error monumental sin darse cuenta.
     —¿Tratas de decirme que metes la pata con tanta frecuencia? 
     —¡Por supuesto que no! Pero no puedo asegurar en un 100% que no haya cometido un error en algún punto sin darme cuenta... Como antes, ¿sabe? —ante esto, Yokozawa recordó como todo el personal de ventas había terminado teniendo que arreglar las cosas luego de que un antiguo miembro -ahora transferido a una compañía afiliada- hubiera echado a perder un proyecto a más no poder. Aunque parte de la culpa recayó en ellos por no enterarse antes de sus malos manejos, estuvieron totalmente sobrecogidos en ese momento. Sin embargo, a estas alturas, habían conseguido arreglar todo y regresar a su operativa habitual; no obstante, en su momento, todos y cada uno de los miembros del departamento de ventas habían vagado sumidos en un lánguido estupor. 
     —Ten confianza en tu trabajo. Yo te cubro; no permitiré que nada como eso ocurra otra vez —esto era, de alguna manera, una forma de autosugerencia. El mismo Yokozawa era solo un ser humano después de todo y tampoco podía asegurar en un 100% que nunca se equivocaría. Pero sin importar esto, todos ellos necesitaban tener un poco más de confianza en su trabajo. La mayoría de los desastres inesperados ocurrían como resultado de negligencias y aunque él tenía dificultades para separar completamente su vida privada de aquella en su lugar de trabajo, mantener un nivel de vigilancia constante solo ayudaría a disminuir la incidencia de errores tan descuidados. 
     —Eso me recuerda, Yokozawa-san... ¿Dónde olvidó su teléfono celular? Realmente no es propio de usted olvidar las cosas así nomás.
     —¿Qué importa dónde lo olvidé? —era de esperarse que el sujeto se lanzara de lleno a algún asunto molesto una vez más, rezongó para sí mismo. Al desviar su mirada, Henmi demostró su agudo sentido de intuición.
     —¡Ah! Espere, ¿¿fue a la casa de Kirishima-san otra vez?? ¡Hombre, qué envidia! ¡Desearía que me invitara también en alguna ocasión! —Henmi parecía sentir alguna clase de admiración por Kirishima, comentando de vez en cuando cómo quisiera ser como Kirishima cuando creciera. Aunque Yokozawa quería contrariar esto con recordatorios de que él ya "había crecido", no se atrevía a hacer añicos los sueños de Henmi sin motivo alguno, permitiendo en cambio que hablara tanto como quisiera.
     Después de todo, la única razón por la cual Henmi admiraba a KIrishima se debía a que no conocía la verdadera naturaleza del sujeto. Desde que ambos se hubieran vuelto cercanos, Yokozawa se había encontrado a sí mismo sorprendido en un buen número de ocasiones. Kirishima tenía un lado sorprendentemente infantil junto a una personalidad irritante que le permitía encontrar verdadera satisfacción al molestar a Yokozawa.
     —¿Entonces por qué no se lo dices tú mismo?
     —¡Nunca podría ser tan desvergonzado! ¡Todavía me pongo nervioso de solopararme en frente del hombre! —tenía razón; siempre y cuando Kirishima mantuviera la boca cerrada, exudaba ese extraño aire de intimidación. Tal vez fuera por ello que él hacía un esfuerzo consciente de ser tan informal como le fuera posible en el trabajo.
     —Mal por ti, entonces.
     —¡¿EH?! Pe-pero se supone que usted diga cosas como "Bien, entonces déjamelo a mí" en momentos como este, ¡¿no?!
     —Ni con un demonio. Ahora deja de parlotear y vuelve a trabajar —los hombros de Henmi cayeron en desaliento ante el contundente rechazo de Yokozawa dirigiéndose de regreso a su escritorio.
     Yokozawa se sintió embargado por una renovada sensación de urgencia de prevenir que Kirishima se asomara en el departamento de ventas a menos que fuera absolutamente necesario. Lidiar con los coletazos de cualquiera de sus apariciones resultaba demasiado molesto.
     Regresó su atención a la propuesta en la que estuviera trabajando, con la intención de preparar alguna clase de trampolín que abriera las discusiones antes de la reunión de más tarde. Escribiendo en su computadora de un modo bastante práctico, su mente, sin embargo, regresó a la actitud que demostrara Kirishima con anterioridad. Se había mostrado mucho más dócil de lo habitual en él, aun para hallarse en público.
     Esperen, ¿qué tal si le hizo algo al teléfono celular de Yokozawa? Recordando su conversación de la noche anterior y cómo Kirishima había estado rezongando por el estado del salvapantallas de su celular, deslizó su mano en el bolsillo, sacando nuevamente el dispositivo.
     Si había dispuesto alguna imagen escandalosa como su imagen principal, sería muymalo si alguien más lo veía, así pues, solo por si acaso, abrió el teléfono bajo su escritorio echándole un rápido vistazo. Pero su preocupación había sido en balde ya que su pantalla estaba igual que siempre lo estuvo. 
     —... Supongo que solo estoy pensando demasiado las cosas.
     No era como si el sujeto fuese de aquellos que andaba molestando todo el tiempo. Él era el extraño aquí, actuando como si las bromas de Kirishima fuesen cosa de todos los días.
     Recobrándose, regresó su atención a la pantalla de la computadora y se puso a trabajar nuevamente.



Continuará...

10 comentarios:

  1. Lo leo cortado creo que por la forma del blog D:
    ¿Que puedo hacer para leerlo bien? ;3;

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. hace algún tiempo pensé que la novela solo llegaba hasta el volumen 3; estoy muy contenta de que no haya sido así ^^ muchas gracias por su trabajo

      Eliminar
    2. Hola oye por que no hay volumen 3 y una cosa apartir del 4 ya no hay para decargar

      Eliminar
    3. Hola~
      ¿Cómo que no hay volumen 3? ¿Revisaste la lista de capítulos? porque yo si lo veo =/ simplemente dale clic a la etiqueta =) (al costado izquierdo)

      Y no hay para descargar porque aun no subo la versión en pdf, eso porque no he tenido tiempo, pero de que lo haré, lo haré.

      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. 5.59 am
    Aún no puedo dejar de leer
    Que bueno que lo retomé ;u;
    Muchas gracias por traducirlo, debe ser algo muy arduo <3

    ResponderEliminar
  3. Hey, no puedo ver las ilustraciones/imágenes ¿Qué pasa? ;-;

    ResponderEliminar
  4. No se porque no se ven las fotos... De hecho busco en otras páginas para ver como es la imagen correspondiente... Deberían arreglar eso porfisss sería un alivio.. Son las 01:00 y sigo leyendo como si no hubiera fin xdd amo esta pareja adulta

    ResponderEliminar
  5. Quiero ver las imagenes TwT solucionen eso por favor, gracias por subir el capitulo <3

    ResponderEliminar

 

AmaiChudoku Novelas Copyright © 2011 Design by Ipietoon Blogger Template | web hosting