lunes, 21 de abril de 2014

Yokozawa Takafumi no baai Vol.4 Capítulo 7 parte 6

Publicado por Haruna Stone en 13:16

Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 4
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna











Continuación del capítulo 7





-¿Has terminado ya los bentous? Se ven deliciosos.

-Los tengo enfriándose ahora mismo, así que, que no se te ocurra ir y probar nada.

-¡No los he tocado!

-Es por eso que te digo que no lo hagas.- Kirishima había entrado a la cocina justo cuando Yokozawa terminaba de colocar la comida que había preparado en las cajas. Había tenido que dar un golpe a una mano amenazante antes de que pudiera hacer daño alguno. Los bentous estaban llenos de cerdo con jengibre como plato principal, la comida que Kirishima había pedido ya la noche anterior.

            Al estar cansado por haber sido arrastrado a la cama en cuanto puso un pie en el apartamento la noche anterior, no había sido capaz de reunir las fuerzas necesarias para ponerse a cocinar. Y mientras su intento de fingir que dormía ante Kirishima se convirtió en verdadero sueño, su estómago vacío le recordaba que en algún momento tendría que comer, quitándole la libertad de dejarse ir por el sueño. Pero aun cuando fue capaz de salir de la cama, no tenía la energía suficiente como para preparar nada, así que saciaron su hambre con algunas sobras, dejando la carne de cerdo como la comida de hoy.

            En algún momento, Kirishima había comprado dos cajas de bentou, asegurándole a Yokozawa que, “Me he preocupado de comprar dos diferentes, nadie se dará cuenta.” Yokozawa habría preferido que tuviera ese cuidado por la discreción en otros asuntos, pero era quizá pedirle demasiado.

            -Ni un solo dedo sobre ellos, ¿entendido?- Le recordó.

         -Sí señor~ Entendido.- Dijo Kirishima, y con esa promesa Yokozawa se fue a la habitación para poder cambiarse. Como sabía que en algún momento llegaría la ocasión de quedarse a dormir, había sido previsor y había dejado un traje y una camisa allí. Después de todo, ningún encargado de ventas que se precie se atrevería a llevar dos días seguidos la misma ropa. Quitó el plástico protector que cubría la ropa de trabajo y se colocó primero la camisa y después los pantalones. Había empezado a hacer el nudo de su corbata cuando de repente, Kirishima sintió la necesidad de hacer uno de sus comentarios.

              -Si fuera tú no me pondría esa corbata.

            -Es la misma corbata que llevo siempre con este traje.- Y además, solo tenía tres corbatas allí, y ninguna a parte de esa quedaba bien con el traje que llevaba.

            -Prueba algo nuevo de vez en cuando. ¿Qué te parece esta?

            -…Esa es tuya.- La corbata que Kirishima le había ofrecido era de un tono más bien llamativo, con un modelo que Yokozawa nunca habría elegido por sí mismo. Podría quedarle bien a Kirishima, pero Yokozawa no estaba seguro de que él pudiera hacerle justicia.

            -Y como ya he dicho, está bien. Además, se supone que debes llevar algo de tu amante cuando te quedas a pasar la noche con él.

            -¿Quién dice eso?

            -Solo confía en mí. Te verás genial con ella, ten. Hasta la ataré por ti, mira al espejo.

            -…Hazlo a tu manera.- El hombre parecía seguir con el entusiasmo de la noche anterior. Deslizó sus brazos por debajo de los de Yokozawa, obligándolo a levantarlos ligeramente para que así Kirishima pudiera hacerle el nudo de la corbata cómodamente.

            -…Es difícil atar la corbata de otra persona…

            -Entonces deja que lo haga yo mismo, Dios…

            -¿Qué te pasa? Era solo un comentario. Ya casi he acabado, así que cállate y déjame terminar.

           -Sí, sí…- Probablemente no estaba acostumbrado a hacer aquello dado que el propio Kirishima casi nunca llevaba corbata. Yokozawa no podía evitar pensar que habría sido más rápido si lo hubiera hecho el mismo. Era incapaz de relajarse por ver cómo Kirishima seguía a lo suyo, así que cerró los ojos para distraerse. El calor de su cuerpo que se filtraba a través de su espalda, el peso de la cabeza de Kirishima que descansaba sobre su hombro, la presencia de sus dedos… Todo ello contribuía a que Yokozawa permaneciera en un estado de alerta. ¿Cómo se suponía que podía describir esa sensación de malestar…?

            -Ya está. ¿Qué opinas?- Ante la pregunta de Kirishima, abrió los ojos nuevamente y se miró al espejo. Aunque se resistía a contribuir en aumentar el ego de Kirishima, tenía que reconocer que no estaba mal del todo.

            -…Está bien, creo.

            -Venga, no seas tímido. Lo digo en serio, te ves genial.

        -¿Cuánto tiempo más planeas estar colgado de mí? Si ya has terminado suéltame.- Se encargó entonces de apartar los brazos de Kirishima que en ese momento se encontraban rodeando su cintura, liberándose por fin de ese abrazo. Un día de semana por la mañana era un mal momento como para dejarse llevar.- Sabes… No hace falta que vengas a la oficina conmigo. ¿Por qué no te tomas un descanso de vez en cuando?- A diferencia de la sección de ventas, los editores tenía unos horarios muy flexibles. Hiyori no volvería hasta el día siguiente por la noche, por lo que Kirishima podría haber salido de casa algo más tarde de lo habitual.

            -¿Qué? ¿Acaso no quieres que vaya contigo?

            -No me importa en lo más mínimo. No soy un niño que necesita que alguien le cuide.

            -Mira que eres idiota. Ser un niño es divertido. ¿Qué hay de malo en revivir la infancia?

            -Tú eres mucho más jodidamente idiota de lo que yo podría llegar a ser nunca.- El hombre, en vez de enfadarse por la respuesta, simplemente soltó una carcajada.

            Pasó por el baño para tomar prestado un poco de uno de los productos para el pelo de Kirishima y volvió a la cocina, donde encontró las cajas de los bentous ya listas.

            -Ya envolví nuestros bentous.

            -…Sí, ya lo veo.- Ambos tenían ya el nudo hecho, que aunque no era perfecto, podía pasar. El hombre realmente quería ayudar de alguna forma. –Bien, Sorata, nos vamos ya. Cuida de la casa mientras no estamos.- Le dijo al gato, quien se encontraba sentado sobre su torre del salón mirando a la ventana. Esa pieza había sido un impulso de Kirishima, quien había visto esa torre cuando visitó una tienda de muebles hacía ya algún tiempo. Sorata al principio se había visto reacio a usar aquello, pero ahora parecía que realmente le gustaba.

            -Oye, ¿has visto mi reloj, Yokozawa?

            -Claro que no, ¿lo dejaste en la habitación? Y date prisa, vamos a llegar tarde. Me adelantaré para tirar la basura.

            -Oi, espérame un segundo, ¿podrías?

            -Te esperaré, abajo.

            -¡No! ¡Espérame en el genkan!

            Yokozawa simplemente lo ignoró y fue a coger la bolsa de basura y un puñado de revistas que se podían tirar para después salir del apartamento. El complejo de apartamentos de Kirishima permitía que se tirara la basura en cualquier día de la semana. Kirishima solía encargarse de la basura normal y Hiyori era la responsable de separar lo reciclable.

            Caminando hacia el ascensor Yokozawa soltó un suspiro resignado. El ánimo que Kirishima tenía por las mañanas conseguía agotarlo antes incluso de que empezara el día. Pero tenía que admitirlo, realmente se alegraba de por fin haber encontrado algo de tiempo para estar a solas. Era simplemente que no sabía cómo reaccionar a tanta energía. –…Dios…

            Abrió la puerta del cuarto de la basura y tiró la bolsa en su lugar correspondiente. A penas había cerrado la puerta cuando escuchó una voz llamarlo por detrás.

            -Buenos días.

        -Oh, buenos días, ¿Iokawa-san?- Cuando se dio la vuelta allí estaba Iokawa, a quien se había encontrado hacía solo dos noches. Parecía que él había ido a tirar su basura también, así que Yokozawa detuvo la puerta que se estaba cerrando y la mantuvo abierta.

            -Ah, lo siento, muchísimas gracias.

            El volver a encontrarse con ese hombre parecía demostrar que las coincidencias suelen repetirse a menudo.

            -Veo que debe de haber pasado la noche en casa de Kirishima, ¿cierto?

            -Oh, ah, sí. Nos pasamos un poco bebiendo así que…- La suposición de Iokawa, teniendo en cuenta que Yokozawa estaba allí a esas horas de la mañana, no era para nada descabellada, por lo que alterarse por cualquier pequeño comentario solo haría que la situación se volviera más sospechosa. Si eran lo bastante cercanos como para que Kirishima lo invitara a su casa de vez en cuando, entonces se entendía que él dejara que Yokozawa se quedara allí por una noche, no era para tanto. No había razón para que Iokawa pensara nada extraño de su relación de amistad.

          -¿Lleva bien la resaca entonces?

          -No suelo tener resaca la verdad. ¿Así que siempre va a esta hora al trabajo, Iokawa-san?- Preguntó inocentemente en un intento de cambiar de tema.

         -Normalmente salgo un poco más tarde, pero hoy me desperté temprano por alguna razón. Aun así me olvidé algo en mi apartamento y tuve que volver, así que todo ha sido una pérdida de tiempo.- Soltó una risita ante su situación y Yokozawa recordó que en verdad la primera vez que le vio le dio la impresión de ser una persona algo despistada. –Oh, y supongo que realmente no le interesará saberlo pero… hablé con mi novia por teléfono tras el incidente de la otra noche y decidimos romper formalmente.

            -…Ya veo.- Quizá él pensó que Yokozawa merecía saber cómo habían acabado las cosas por el hecho de haberse visto envuelto en ello. Por su expresión al menos, Iokawa se veía relajado, nada que ver con la actitud que había visto dos noches atrás.

            Cada uno lidiaba con el amor de forma diferente, y Yokozawa apenas tenía experiencia en el asunto como para ir dando consejos al resto del mundo, pero realmente pensaba que Iokawa encontraría a alguien mejor para él en el futuro.

            -He estado un poco preocupado por este asunto últimamente, pero ahora podré centrarme más en mi trabajo. Tengo la intención de dedicarme en cuerpo y alma a vender, así que para que lo sepa, ¡no pienso perder contra usted, Yokozawa-san!

            Mientras caminaban nuevamente hacia la entrada del complejo, la declaración de Iokawa llegó a sus oídos cuando Kirishima justo salía del ascensor. –Demonios, Yokozawa, te dije que espera…ah, ¿Iokawa-san?

            -Oh, Kirishima-san. Buenos días.

            -Buenos días. ¿También se dirige al trabajo Iokawa-san? Su preguntaba se parecía mucho a la que había formulado Yokozawa unos minutos antes. Probablemente ese era el único tipo de conversación que uno fácilmente podía establecer con un conocido.

            -No, he olvidado algo en mi apartamento, así que estaba volviendo. Justo cuando había conseguido empezar temprano… ¡Soy tan torpe! Oh, gracias por dejar a mi sobrino pasar a su casa el otro día. Estaba totalmente agradecido por recibir un regalo.

            El sobrino de Iokawa había llevado un regalo a Hiyori por su cumpleaños, y cuando la chica les preguntó qué tipo de regalo podría gustarle a un preadolescente, Kirishima y Yokozawa se había estrujado los cerebros para que se les ocurriera algo apropiado.

            -Me alegro de oír eso, parece que fue una buena decisión el elegir algo entre los dos con Hiyori. Pero una cosa, ¿Cuándo se volvieron Yokozawa y usted tan cercanos?

            Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Yokozawa ante tal pregunta. Solo habían estado charlando, no había nada de lo que pensar mal.

            -Oh, nos encontramos en un bar hace un par de noches. Estaba sentado en una silla justo detrás de mí.

            -¿Hace dos noches?

            -Ah, fue después de la cena de negocios que te mencioné. Simplemente nos encontramos por casualidad.

            -Ya veo, aunque es la primera vez que oigo algo al respecto.- Sus ojos sin embargo le acusaban: no me dijiste nada.

            -No tuve ocasión de comentarlo.- Él no había tenido intención de ocultarle nada, pero sacar el hecho de que había estado presente cuando Iokawa había discutido con su novia podía ser una violación de su intimidad.

            -Él de alguna manera se vio envuelto en mis problemas, y me sabe mal el hecho de que probablemente resulté ser una molestia en ese momento. ¡Pero tras hablar un poco, me quedé sorprendido al enterarme de que él es un encargado de ventas como yo!

            -¿Encargado de ventas?

            -Por lo visto Iokawa-san trabaja en el departamento de ventas de Libros Fujino.

            -¿En serio? Mi hija es una fiel lectora de sus libros para niños.

          -¿De verdad? ¡Eso es genial! Rara vez tengo la oportunidad de conocer a otros en mi área de trabajo, así que simplemente me vi envuelto en una conversación con Yokozawa cuando descubrí que ambos estábamos en el mismo departamento.

            -Bueno, supongo que no puedo perder la oportunidad de preguntarlo, ¿de qué hablaron ustedes dos?- Kirishima tenía una sonrisa en su rostro, en cambio sus ojos no se reían en lo más mínimo. Entonces Yokozawa supo que el hombre estaba sacando conclusiones precipitadas por su cuenta, pero intentar aclarar su error solo expondría sus vidas privadas a Iokawa.

            -Solo negocios.- Aseguró Yokozawa. Iokawa parecía estar haciendo una montaña de un grano de arena respecto a una conversación que realmente no había sido importante, nada relevante había pasado entre ellos. No habían hecho más que discutir algunos asuntos sobre sus trabajos, o sobre problemas con los que lidiaban en el día a día.

           -Hmm…solo negocios ¿eh?

           -Me encantará hablar de nuevo con ustedes si se da la oportunidad.

          -A mí también, de hecho, tengo bastante curiosidad por saber de qué tipo de cosas habla Yokozawa.

         -Ya te he dicho que no hablamos de nada especial.- Un sudor frío le recorría la espalda al pensar que Kirishima realmente podría soltar algo sobre su relación. Se determinó a no permitir que esos dos conversaran en el futuro y puso fin a aquella charla.-Oh, ¡pero mira la hora que es! ¡Realmente debemos irnos ya si no queremos llegar tarde al trabajo!- Dijo mientras señalaba su reloj.

            -Sí, tienes razón.

            -Oh, mis disculpas por entretenerlos.

         -No pasa nada, fue un placer verlo de nuevo. Bien, entonces nos vamos.- Kirishima dio una inclinación de cabeza hacia Iokawa como despedida antes de girarse para empezar a caminar.

            -Oye, ¡espera! Ah, lo siento, debo irme ya.- Yokozawa también hizo su propia inclinación de cabeza antes de correr un poco para alcanzar a Kirishima, estaba nervioso. Al llegar a su lado empezó a pensar cómo explicarse. Se dio cuenta al momento de que Kirishima estaba de mal humor ahora.

            -Fuiste horrorosamente amable con él.- Señaló malhumorado, lo que provocó la irritación de Yokozawa. No recordaba hacer sido particularmente amable con Iokawa, ni tampoco creía que hubiera hecho algo como para merecerse la ira de Kirishima.

            -Fue una mera coincidencia el que nos encontráramos antes y solo hablamos un poco. La mayoría del mundo saludaría a un conocido si se lo encontrara por casualidad, ¿no crees?

            -Me pareció que eran algo más que conocidos casuales.

            -Los dos estamos en ventas. Es normal que tengamos cierta afinidad.

            -Quizá. Pero no te habría matado el contármelo al menos.- Quizá simplemente le irritaba el hecho de que algo había pasado y él no se había enterado. Yokozawa se sentía algo culpable por haber ocultado ese encuentro de Kirishima, pero en realidad, aquello tampoco era para tomárselo así.

            -Y como dije, simplemente no tuve la ocasión de contártelo. Has estado muy ocupado últimamente…

            -Lo podrías haber mencionado ayer.

            -¿Y de quien fue la culpa de que no tuviera ni un solo momento libre para hacerlo?- La noche anterior no había sido para nada un buen momento para conversar. Kirishima debía saberlo mejor que nadie.

            -Te habría tomado menos de cinco minutos el comentar que te lo encontraste.

            -Dios, eres realmente molesto. No tiene nada que ver contigo con quien demonios hablo o dejo de hablar.

             -¿Nada que ver conmigo?

            -¡…!- Definitivamente se había equivocado eligiendo las palabras, no debía haber  usado ese vocabulario. Aun cuando no fuera asunto de Kirishima, esa no era forma de hablarle a la persona con la que tenías una relación. Sabía perfectamente que su actitud era producto de un pequeño ataque de celos, pero el ser presionado de esa manera le había hecho perder los estribos.- Lo que quiero decir… es que, no hay nada de lo que tengas que preocuparte… eso es lo que intentaba…decir…

            -No estoy preocupado, sino irritado.- Yokozawa sabía quizá mejor que nadie lo que los celos podían hacerle a una persona, pero él no había hecho nada, nunca sería capaz de traicionar a Kirishima. Por lo que el hecho de que reaccionara de esa forma lo veía hasta un poco insultante. ¿Era él acaso una persona tan poco confiable? -…Bien, enfádate si quieres entonces.- Dijo instaurando el silencio entre ambos para el resto del trayecto.

            Había sido solo una tontería, pero de repente sentía que ya no estaban en la misma sintonía.


Continuará...

5 comentarios:

  1. Gracias son los mejores nadie como ustedes amo esta novela gracias por continuar trabajando en ella

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  2. Gracias por el capítulo, lo he disfrutado mucho, lástima por el final tan triste, espero volver pronto con la continuación :D

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  3. Hello there~

    A pesar de que ya los leí en ingles, leerlos en español siempre sabe mejor y es más ameno.

    Muchas gracias por tomarte el tiempo de traducirlo, seguro será una muy buena traducción.

    Animo, espero que más gente comente, porque al fin de cuentas es lo que anima ¿qué no?

    Nos vemos~

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  4. Súper, he estado leyendo desde hace 2 semanas y no había tenido la oportunidad de comentar. Eres un sol por traducir la novela, soy tu fan n.n

    Love you~

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  5. yayy me encanta un kirishima celoso, espero que las cosas se pongan mas ardientes entre ellos arigato

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