viernes, 26 de septiembre de 2014

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.5 Capítulo 9 parte 7

Publicado por Haruna Stone en 10:27
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 5
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna









Continuación del capítulo 9




           Tras finalizar su reunión, Yokozawa acompañó a los representantes de las librerías hasta la estación. A pesar de que el calendario indicaba que ya estaban en octubre, todavía quedaban vestigios del calor veraniego.

            -Gracias por su trabajo hoy. Todavía quedan bastantes cosas que hacer, pero espero que podamos seguir contando con su apoyo en esta empresa.

            -El placer es todo nuestro. Confío en que podamos hacer una campaña exitosa.

            -Lo mismo digo. Gracias de nuevo por su cooperación.- Hizo una última reverencia con su cabeza. La reunión de ese día había sido entre Yokozawa y algunos representantes de varias cadenas de librerías. El hecho de que estuvieran cerca de la edad de Yokozawa y el tener una actitud amistosa, había ayudado a que la junta fuera aún mejor de lo que se había esperado. Y mientras desaparecían a través de los torniquetes de la estación, Yokozawa tiró del nudo de su corbata y dejó salir un suspiro de alivio.

            -…Dios, estoy muerto…- Susurró para sí antes de darse la vuelta para volver a la oficina. Sus hombros estaban tensos por tener que atender una reunión tras otra, y tras todas las conversaciones que había tenido que mantener ese día, se sentía algo exhausto. Había decidido pasarse por la habitación de descanso antes de volver a su mesa, solo para poder tener unos momentos de paz.

            Mientras se estiraba en una esquina de la habitación donde nadie pudiera verlo, sus articulaciones crujieron de forma ruidosa, evidencia de cómo de tensos estaban sus músculos. Definitivamente él no estaba hecho para pasarse el día sentado. Usó las monedas que tenía en sus bolsillos para comprarse un fresco y después se sentó en uno de los bancos. Tras tomar un largo trago de su bebida, sintió cómo el agua de su cuerpo se reponía inmediatamente.

            Las preparaciones para el festival que se avecinaba estaban avanzando casi sin problemas. Ahora le tocaba tener una reunión con un representante del departamento de Literatura. Había estado trabajando muy duro para hacer un plan que los convenciera de dar su apoyo a aquella campaña, ya que se habían visto poco dispuestos a ello.

            Mientras se relajaba, su teléfono siguió vibrando avisándole de que llegaban más mensajes que le pedían su confirmación en distintos asuntos. Todavía no había tenido la oportunidad de responder a ninguno de los que habían llegado durante su reunión de aquella mañana tampoco.

            Por el momento se dedicó a dar algunas respuestas a los mensajes más urgentes, dando su confirmación. Un compañero también le había mandado un mensaje preguntándole cuándo iba a volver, pero esperaba poder tomarse al menos diez minutos más. Les dijo dónde estaba y entonces guardó su móvil en su bolsillo.

            Cuando se trataba de trabajo, si uno hacía su cometido correctamente, al final acabaría llegando a la meta, y los baches podían superarse mediante ensayo y error. Pero las cosas no eran tan fáciles en su vida privada.

            El problema era simple: cuándo acabar con aquello. Si tan solo fuera capaz de dar ese paso, si tan solo pudiera acabar de una vez con… Pero era difícil forzarse a aceptar que las cosas eran como eran.

            Si resolver aquello fuera tan fácil, no estaría allí sentado preocupándose tanto en primer lugar. Nunca se había parado a considerar que una relación con otro hombre pudiera causar tanto dolor. Aunque bueno, aquello no era del todo verdad, pero estar allí parado en medio de la tormenta le hacía ver las consecuencias posibles.

            “Me pregunto… qué pensará hacer...”

            Entonces, la imagen de Takano se cruzó por su mente. Él también estaba involucrado en una relación con alguien de su mismo sexo, alguien por quien había estado esperando durante mucho tiempo, y Yokozawa se preguntaba qué pensarían él sobre el “futuro” de ambos.

            “…Probablemente se volvería loco, como yo…- Aunque años antes Takano podría haberse visto sobrepasado por la situación y haber entrado en una depresión, él era claramente el tipo de persona que prefería actuar antes que quedarse sentado a mirar.

            A pesar de su mote de “oso salvaje”, Yokozawa siempre había sido del tipo que prefería buscar una estrategia de salida cuando se trataba de sus cosas. La impresión enérgica que mostraba diariamente no era más que una fina máscara, la cual ocultaba cuan cobarde era realmente.

            Y probablemente era solo gracias a Kirishima… que él hubiera parado de intentar ignorar esa parte de él. Precisamente por el hecho de que ahora había alguien que lo había aceptado tal y como era, con lo bueno y lo malo, Yokozawa finalmente había encontrado el valor para enfrentarse a esa parte de sí mismo.

            “…”

            Pero el problema al que se estaba enfrentando ahora no se trataba solo de él. Seguir ocultando su relación era equivalente a vivir una mentira. Kirishima sería perseguido para que volviera a casarse más veces en el futuro, y siempre estaba la posibilidad de que Hiyori empezara a darse cuenta de lo raro que era que Yokozawa rondara tanto por allí. ¿Cómo reaccionaría cuando todo aquello pasara?  ¿Qué sentiría ella al respecto?

            Por supuesto que podría aceptarlo. Pero era mucho más probable que ella fuera herida por tal revelación, y él no quería hacer nada que pudiera hacerle daño.

            Pero mantener las distancias con Hiyori… significaría alejarse de Kirishima también.

            Sería fácil marcharse si al hacerlo supiera que así estaba resguardando su felicidad, pero el problema sería hacer que Kirishima lo entendiera. Él no era para nada como Yokozawa, quien se sentaba y aceptaba las cosas aunque no estuviera de acuerdo con ellas.

            Pero Hiyori era la persona más importante para Kirishima, así que al final acabaría estando de acuerdo con la decisión de Yokozawa. Incluso alguien como Kirishima tendría que ser capaz de ver que no había otra opción.

            -Ugh…- Había estado debatiendo en su mente aquello una y otra vez desde el día anterior, pero siempre acababa llegando a la misma conclusión. Lo que significaba que la única cosa que lo retenía era… decidir cuándo y cómo acabar aquello. Siempre había sido malo en ese tipo de cosas; el amor y las relaciones nunca habían sido su fuerte.

            -Te ves horrible.

            -¿¡Ki-Kirishima!?

            -¿Qué? Parece como si hubieras visto un fantasma.
            Por supuesto que lo parecía. No había forma de que se mantuviera sereno teniendo delante a la persona por la que había estado sufriendo en su mente. Debido al sobresalto causado por la inesperada voz que había hablado justo detrás de su cabeza, había estado a punto de tirar su vaso de plástico. Por lo visto ya se había terminado su bebida, así que al menos no habría derramado su contenido.

            -¿Qué haces aquí…?

            -Bajé a la planta de ventas y me dijeron que estabas aquí, así que decidí alegrarte con mi presencia. Ten, algo para picar.

            -¿Eh?

            -Dijiste que no tenías tiempo para comer, ¿cierto?- Kirishima le entregó una bolsa de papel, la cual tenía sobre uno de sus lados el logo de la tienda a la que pertenecía. Vagamente recordaba haber comentado algo al respecto el día anterior, pero no se había esperado que Kirishima lo recordara.

            Al mirar dentro de la bolsa encontró un sándwich de carne rezumado con una salsa que olía deliciosa.- Espera, ¿acaso… saliste para comprarme esto?

            -Seeeh, pensé que podía ganar puntos contigo haciendo esto.

            -Idiota.- Resopló suavemente. Después de todo el tiempo que llevaban juntos, ya no era hora de preocuparse por ganar puntos, pero aun así rio ante el pensamiento.

            Las comisuras de los labios de Kirishima se arquearon hacia arriba.- No es que no te veas atractivo con tu cara seria, pero tengo que admitir que eres bastante más adorable cuando sonríes.

            -... ¡No tienes por qué salir con mierdas como esa todo el tiempo!- Aquello no era nada nuevo viniendo de Kirishima, pero realmente deseaba que el hombre dejara de describirlo con aquellas palabras tan poco apropiadas.

            -Bueno, así es como me siento, ¿acaso puedes culparme?   

            -Aun así no hay necesidad de que digas eso en alto.

            -Al contrario que otras personas, a mí me gusta decir lo que siento.- No parecía nada arrepentido. Probablemente no pensaba que hubiera hecho nada malo. Y aunque la mayoría pensara en que halagar a alguien fuera algo bueno, Yokozawa solo lo veía como una forma de molestarlo. Ser expuesto a esos cumplidos a los que no estaba acostumbrado siempre lo hacía sentirse avergonzado.

            Kirishima probablemente lo sabía. -…Por el amor de Dios…- Por ello siempre estaba diciéndole aquellas cosas directamente a la cara. Sabía que todo lo que tenía que hacer era acostumbrarse a esas palabras, pero si aquello fuera posible, Yokozawa no estaría en la posición en la que se encontraba.

            -¿Qué tienes para beber?- Preguntó Kirishima, sacando algunas monedas y con la clara intención de comprarle algo a Yokozawa.

            -Acabo de beber algo, así que estoy bien.

            -¿Seguro?- Se compró una lata de café para después sentarse en el banco junto a Yokozawa. A pesar de que había un montón de sitio en la habitación, se había puesto muy cerca de Yokozawa, sus hombros se tocaban, lo que hacía que Yokozawa se sintiera tenso por tal cercanía. -¿No vas a comer?

            -Es… difícil comer con alguien mirándote así…

            -Piensa en ello como mi propina y aguántate.

            -Qué demonios…- Al final acabó dándose por vencido en su intento por escapar de la mirada de Kirishima y sacó el sándwich. Había pasado tanto tiempo desde su última comida que casi había olvidado lo hambriento que estaba, pero al momento en que fijó su mirada en la tira de chuleta su boca se hizo agua. Tomó un gran bocado del sándwich, un trozo que contenía chuleta recubierta por una fina capa de rebozado y rodeada por dos rebanadas de pan con una maravillosa consistencia. La carne estaba jugosa y tierna, bañada en una dulce salsa que la complementaba perfectamente, y el repollo cortado en finas tiras era fresco y delicioso. -…Esto está buenísimo.- Se terminó uno de los sándwiches en un abrir y cerrar de ojos, sabiendo que podría comerse una docena.

            -¿¿A que sí?? Los sándwiches de este sitio están deliciosos, y además tienen una buena relación calidad-precio, lo que no está nada mal.

            Yokozawa había pasado por aquella tienda a menudo, pero se había resistido a entrar al ver lo popular que era para las chicas y por aquella estética “mona” que había en el interior. Quizá no había ido porque siempre había pensado que se quedaría con el estómago medio vacío.

            -Así que… ¿vas a ese tipo de sitios a menudo?

            -Empecé a ir después de que alguien me trajera comida de allí.

            -…Oh, ya veo.- Probablemente el regalo había sido de parte de alguna compañera de trabajo. Yokozawa a menudo veía cómo Kirishima recibía ese tipo de presentes bajo la excusa de ser suvenires o “sobras”. Incluso parecía que últimamente aquello sucedía más a menudo. Kirishima manejaba todo aquello magníficamente, desde aquellas que tan solo tenían un interés pasajero hasta a las que parecía que seriamente estaban detrás de él. Y era por esa aura encantadora que se había ganado el título de “El Carismático Editor Jefe”.

            -Eso me recuerda… ¿has hablado por fin con el tipo de ayer?

            -¡¡...!!- Ante el inesperado comentario, Yokozawa estuvo a punto de ahogarse con el sándwich, por lo que se tuvo que darse algunos golpes en el pecho para poder tragar.

            -Oye, ¿estás bien? Ten, bebe esto.- Tomó la lata de café que le había ofrecido y así consiguió que el bocado del sándwich pasara a través de su garganta, consiguiendo calmarse otra vez. –Joder, ten cuidado con la comida. No eres lo bastante viejo como para tener que preocuparte por que las cosas se te vayan por el otro lado.

            -¡Esto ha pasado porque has sacado un tema ridículo mientras estaba comiendo!

            -Tengo el derecho a saberlo. 

            -…- Tal y como estaban las cosas, Kirishima podría haber esperado a un momento mejor para decir aquello. “El tipo de ayer” era, por supuesto, referencia a la confesión de Iokawa, y aunque Yokozawa podía entender su preocupación, no era algo que pudiera resolverse en una noche.

            -…¿Y bien?

            -…¿Te das cuenta de que tan solo ha pasado un día desde ayer y que por lo tanto es imposible que haya tenido tiempo de hacer nada?- Después de que Kirishima se fuera la noche anterior, había estado preocupándose de propuestas y de informes varios. Había trabajado hasta la madrugada para después levantarse pronto por la mañana y dirigirse directamente al trabajo, así que por supuesto que no había tenido tiempo para preocuparse de aquello.

            Y a parte de todo eso, cualquier momento que encontraba para pensar en paz, acababa meditando sobre qué hacer con Kirishima y Hiyori. Ambos ya formaban parte del día a día de Yokozawa, algo que nunca se hubiera esperado. Cada vez que comía algo delicioso, pensaba en que ojalá estuvieran con él para compartirlo, o si algo interesante sucedía, no podía esperar a verlos para contárselo.

            -Si ya sabes lo que le vas a decir, ¿por qué no solo le mandas un mensaje?

            -Sabes que no puedo hacer eso.- Habría querido hacerlo si hubiera pensado que aquello era el tipo de asunto que podía tratarse con un e-mail o un mensaje. Pero habría sido completamente grosero hacer algo así en ese caso. Hacía falta tenerlos bien puestos para decirle a alguien lo que uno sentía, y solo porque Yokozawa no pudiera corresponder esos sentimientos no le daba derecho a tratarlo de manera frívola. Iokawa se merecía recibir el mismo valor que él había puesto al confesarse.

            -…A veces te tomas las cosas demasiado en serio.

            -Bueno, perdóname por ser tan inútil al tratar con las personas.- A menudo deseaba poder ser tan eficaz en ese tipo de cosas como lo era Kirishima, pero eso era irrisoriamente imposible. Sabía lo torpe que podía llegar a ser a veces, así que no le quedaba otra opción que esperar y rezar por que todo saliera lo mejor posible. Kirishima siempre desprendía un aura despreocupada, pero rara vez mostraba aberturas en su armadura por las que alguien pudiera colarse y darle una confesión. Confesión que inevitablemente sería rechazada.

            Y aquello sucedía porque él era exasperadamente agudo y extremadamente listo y diplomático. La forma en que podía manipular el ambiente de una habitación era increíblemente calculado, y aquello asombraba totalmente a Yokozawa. Al contrario que él, Kirishima casi nunca tenía que levantar la voz, y si alguna vez necesitaba reprender a sus subordinados, siempre lo hacía de tal forma que conseguía que reflexionaran sobre lo que habían hecho. Como tal, aunque él era una persona a tener en cuenta cuando se enfadaba, combinaba aquello con su comportamiento habitual, lo cual se había convertido en su verdadera arma.

            -Vamos, no te enfades. Te estaba haciendo un cumplido. Estoy diciendo que esa es una de las cosas que adoro de ti.

            -O…Oh…- No se había dado cuenta que su comentario tenía la intención de halagarlo, y al ver cómo Yokozawa parecía no encontrar respuesta, Kirishima le dio un golpe bruscamente en la espalda.

            -La forma en la que actúas tan seriamente y el no tener nunca intenciones ocultas es otro de tus atractivos. No te disculpes por ello, ¡siéntete orgulloso!- Por lo visto Kirishima estaba intentando animar a Yokozawa. Quizá había malentendido por qué parecía estar triste, convencido de que su única preocupación era el asunto de Iokawa.

            -…- Consideró la opción de sacarlo de su error por un momento… pero al final decidió que sería mejor guardar silencio por ahora. Tendrían que hacer frente a ese problema antes o después, pero prefería que fuera después.

            En un esfuerzo por disimular el hecho de que estaba intentando ocultar algo, se llevó un tercer sándwich a los labios, y mientras lo masticaba tomándose su tiempo para saborearlo, Henmi apareció en la habitación.

            -¡Ah, Yokozawa-san! ¡Siento volver tan tarde! Le traje un bentou… espere ¿eh?

            -Buenas, ¿también has venido a tomarte un descanso?- Respondió Kirishima en lugar de Yokozawa, cuya boca estaba aún llena.   

            -¡Oh, perdónenme! ¡No me di cuenta de que estaba aquí también, Kirishima-san!- Se disculpó Henmi por considerar que su tono había sido algo inapropiado al pensar que Yokozawa estaba solo.






            -¿Por qué te disculpas? No será que me tienes miedo, ¿no?

            -Quizás,… tu gente a menudo nos pone las cosas muy difíciles en ventas…

            -No es… que le tenga miedo…- Henmi se esforzaba por explicarse cuando Yokozawa se unió a la conversación tras finalizar su sándwich. A pesar de reclamar lo celoso que estaba de que Yokozawa saliera a beber con Kirishima, parecía que Henmi perdía los nervios cuando tenía que enfrentar al hombre.

            Kirishima podía aparentar ser afable y generoso, pero también parecía ser alguien difícil para acercarse, y por lo visto Henmi se había dado cuenta de ello. Quizá era precisamente porque lo admiraba que le resultaba imposible mantener la calma delante de él.

            -No te quedes ahí de pie, siéntate con nosotros.

            -¡Oh, no! ¡No podría! Solo vine a entregar esto… pero quizá ya es demasiado tarde.- Señalando a la bolsa vacía de la tienda, Henmi (con una bolsa de plástico que llevaba un bentou dentro en la mano) puso una cara de decepción.

            -¿Eh? ¿Acaso le pediste a Henmi que te trajera algo de comer? Debiste decirlo antes.

            -No tuve ocasión.- No se había olvidado de que le había pedido a Henmi aquello, simplemente había pensado comérselo más tarde.

            -¿Qué debería hacer con esto entonces…?- Henmi miró al bentou sin saber qué hacer con él.

            -¿Qué quieres decir? Pienso comérmelo.

            -No tienes por qué forzarte…

            -Estoy hambriento. Siento que podría comerme una docena de bentous ahora mismo.- Había desayunado antes de ir a trabajar, pero aquello había sido bastante temprano, así que su estómago estaba realmente vacío en ese momento. Los sándwiches de chuleta solo le habían abierto el apetito, y su cuerpo ya le estaba pidiendo algo más para llenarse.

            Cogió el bentou que Henmi había traído y separó los palillos. Mientras que levantaba la tapa, Kirishima aplastó la lata vacía de café que acababa de beberse y la arrojó a la papelera, la cual hizo un bonito arco antes de caer de lleno en ella.

            -Bueno, yo creo que voy a volver a trabajar.

            -¿Eh? Oh… ¡Yo me voy a marchar en seguida, así que descanse un poco más, Kirishima-san!- Le instó Henmi, pero Kirishima se levantó abruptamente.

            -Me encantaría, pero me temo que tengo trabajo que hacer. Tengo que terminar algunos preparativos para esta campaña después de todo. Oh por cierto, te enviaré los diseños de los panfletos de ventas de artículos, así que revísalos cuando puedas.

            -Entendido.

            -Oh, y también, ¿a qué hora sales hoy, Yokozawa?- Le volvió a llamar Kirishima, parándose justo antes de salir de la sala.

            Entendiendo que Kirishima quería invitarle a tomar algo, decidió dar su respuesta antes de escucharle decir nada más.- Ah, lo siento, ya tengo un compromiso esta noche.

            -…Entiendo, supongo que lo dejaremos para otro momento.- Y sin más protesta, Kirishima se marchó. La pausa que se había tomado antes de responder era un poco preocupante, pero probablemente solo estaba preocupado por la presencia de Henmi.

            -Umm, ese compromiso que acaba de mencionar… ¿se trata de mí? ¿Está seguro? Rechazar la invitación de Kirishima…

            -¡Fuiste tú quien dijo que necesitaba hablar de algo!

            -Bueno, sí, pero…- Miró hacia el lugar por donde Kirishima acababa de marcharse con una expresión de arrepentimiento.

            -…No pasa nada. Que lo rechace una vez no será para tanto. Él se dedica a cancelar planes en el último minuto por trabajo después de todo. Además, no está mal que enseñe mi lado amable a mis subordinados de vez en cuando.

            -¡Yokozawa-san…!- Lo miró con una expresión de admiración, y Yokozawa sintió cómo algo le oprimía el pecho. Sabía que los compromisos hechos con anterioridad tenían prioridad, sí… pero también lo había usado como una excusa para no salir con Kirishima.

            El lugar de trabajo era una cosa, pero todavía no quería quedarse a solar con Kirishima en sus horas libres. Cuando se encontraba cara a cara con el hombre, Yokozawa temía que Kirishima pudiera ver a través de él. Se la había arreglado para engañarlo antes gracias a que lo había malentendido, pero si intentaba indagar un poco más, Yokozawa no tenía duda de que acabaría descubriendo su verdadera preocupación.

            Al menos hasta que arreglara las cosas, quería algo de tiempo a solas para pensar seriamente. Cuando estaban juntos, se sentía tan bien, tan cómodo, que siempre acababa dejándose llevar y acababa relajándose con Kirishima

            -…-Dejó salir un suave suspiro, esperando que Henmi no se diera cuenta.

            -Lo siento… no es nada demasiado importante…

            -¿Algo que ver con el trabajo?

            -Parece que aún no puedo reunirme con el representante de Seirin Shoten, así que las cosas no están yendo tan bien con ellos. Usted estaba al cargo de esa tienda antes, ¿cierto? Puede que no estén de acuerdo con cómo llevo las cosas…

            Henmi, con su energía y su actitud animada como características más visibles, dejó que sus hombros cayeran de forma abatida. No era extraño sentirse deprimido por la sensación de que no eras lo suficientemente bueno, era un sentimiento que Yokozawa conocía bastante bien.

            Era importante que Henmi superara los obstáculos por sí mismo, pero Yokozawa tenía la responsabilidad como su senpai de mostrarle el camino adecuado. A menudo sus superiores le habían regañado por su actitud testaruda y también le habían dado palabras de ánimo, y era gracias a ello que había llegado a donde estaba.

            -Sí, sus representantes son un poco caprichosos. No es un mal tipo, pero puede llegar a ser bastante cabezota. Podemos hablar de ello más tranquilamente esta noche.

            -¡Lo estaré esperando!- Dijo, haciendo una reverencia con su cabeza.

            -Pero esto significa que no podemos quedarnos hasta tarde haciendo horas extras. Así que pongámonos a trabajar en cuanto acabe con esto.- Y así, empezó a comerse el bentou que Henmi le había traído.

          





  Continuará…
           
            


9 comentarios:

  1. Gracias por su trabajo!!! Esta muy buena la historia :)

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  2. Henmi es tan adorable~ <3

    ¡Muchas gracias por el esfuerzo que hacen traduciendo la novela! Nos llena de felicidad >v<!

    De verdad, se agradece su trabajo. Esperaré con ansias la próxima parte.

    ¡Que estén bien~!

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  3. Gracias, les queda espectacular la traduccion.

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  4. >.< Mi sentido BL se esta emocionando con la historia. >3< creo que Kirishinma esta celoso de Henmi. eWe

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    Respuestas
    1. Jaja, eso mismo pensé yo. Y como este tipo de historias están siempre llenas de hombres homosexuales, ¿Cómo no esperar que Henmi se enamore de Yoko-chan?

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  5. Muchísimas gracias por la traducción amo a esta pareja estaré esperando.
    Ánimo

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  6. gracias por el cap! lastima que tan solo se pudieron ver un ratitito :c...no termines con el yokozawa nouuuuu

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  7. Hola! excelente traducción De las mejores que leído, gracias! se que es un gran esfuerzo de vuestra parte hacer estas traducciones y además con tanta calidad. Sigan así por favor.Estaré pendiente de la continuación ^u^

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  8. Gracias por el arduo trabajo. Me gusta mucho, pero pobre yokozawa enserio esta sufriendo, ganbaro yokozawa san!

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