lunes, 27 de abril de 2015

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.6 Capítulo 11 parte 2

Publicado por Haruna Stone en 15:07
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 6
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna



Capítulo 11 -Parte 2







-¿Cómo crees que se verá el producto final?

-Tendrás que esperar para verlo~ Aunque dado que Yasuda asegura que se ha esforzado al máximo, no te hará daño tener altas expectativas.

Yokozawa dio un respingo ante el nombre que habían pronunciado los labios de Kirishima, “Yasuda Gou”. Él era el productor de anime al cargo de la película de Za Kan. Yokozawa tan solo había hablado con él en dos ocasiones, pero el hombre parecía actuar de acuerdo a su propio ritmo, lo que había dejado a Yokozawa algo confuso sobre cómo tratarlo.

-Yasuda-san, huh… Es un personaje extraño, tal y como los rumores lo describían.- La razón por la que parecía estar en guardia ante la mera mención del nombre de aquel hombre era probablemente porque Yasuda había sido capaz de averiguar la naturaleza de la relación que mantenían él y Kirishima tan solo con verlos. Aquellos ojos, escondidos tras unas gafas y enmarcados por largas pestañas, le habían dejado la sensación de que podían ver a través de sus más profundos y oscuros secretos.

-Sí, podría decirse así. Definitivamente se encuentra bastante arriba en el ranking de raritos de Marukawa. Pero a pesar de sus excentricidades definitivamente tiene un gran talento.

-Ya veo…- La expresión de Kirishima mostraba claramente cuanto respetaba y conocía a Yasuda, pero mientras Yokozawa podía reconocer (incluso solo como un mero espectador) cuan increíble era Yasuda basándose en su trabajo, todavía le resultaba algo extraño que Kirishima se deshiciera en halagos con alguien.

Yasuda era un hombre fantasma excéntrico (algo que Yokozawa había oído antes de llegar a conocerlo) y todo lo que tocaba parecía convertirse en oro. Aunque por supuesto, todos los trabajos que había realizado eran casi en su mayoría obras que ya eran bastante famosas para empezar. Dado que ya tenían muchos seguidores consagrados, los planes para proyectos futuros podían proceder con confianza. Pero a Yasuda también le gustaba meterse en proyectos que no habían gozado de una gran popularidad con anterioridad, y echando por tierra las dudas de otros en la compañía, había llegado a convertir esos proyectos en obras de arte, llevándolos a estar en el foco de atención.

El presidente de la compañía por lo visto tenía una gran confianza en la habilidad de Yasuda y parecía dejarle hacer lo que quisiera. Muchos de los rumores que Yokozawa había oído a lo largo de los años le parecían algo exagerados, pero ahora que lo había conocido cara a cara, todavía estaba sorprendido por su buena apariencia.

Yasuda era de la generación de Kirishima, lo que quería decir que se encontraría en sus treinta, pero fácilmente podría haber pasado por alguien de veinte. Y por otra parte, sus agradables facciones casi hacían parecer que hubiera sido hecho así. Tenía pelo negro y sedoso y una piel pálida que parecía porcelana. Además gozaba de un cuerpo delicado y un rostro agraciado que podría haber sido digno de cualquier modelo. El hecho de que fuera prácticamente imposible deducir su edad era algo que le recordaba a cierto editor de Emerald… Entonces, la primera vez que se encontraron, tras darse cuenta de que Yokozawa y Kirishima tenían una relación, le había dicho que él era bisexual.

Su asombroso discurso y su conducta habían dejado a Yokozawa incapaz de hacer nada más aparte de quedarse en shock, pero estaba seguro de que cualquiera habría actuado igual en su situación.

“Pero es un auténtico fracaso como adulto, ya sabes. Es egoísta, ególatra y cabezota, y siempre pasa de los horarios o de las fechas de entrega. No sabes la de veces que he tenido que ir limpiando de atrás los desastres que iba dejando.- El tono de Kirishima parecía realmente personal; probablemente estaba recordando en su cabeza esas escapadas de las que hablaba. – Y sin embargo… aun siendo tan irrazonable… lo sigo aguantando por alguna razón. Supongo que su extraña capacidad para que otros lo aguanten es otro de sus talentos. ¡No hay nada que hacer con tipos con suerte como él!

-Tú también tienes un gran número de best-sellers.- Hasta donde Yokozawa sabía, Kirishima también era “uno de esos pocos bendecidos”.

-Yo solo tengo suerte. Simplemente me he topado con trabajos decentes. Los autores son los que tienen realmente el talento.

-Tú también tienes tus propias habilidades.- Simplemente estaba siendo demasiado modesto. Daba igual cuan talentoso fuera el autor, el editor, aquel que era el primer lector, era quien ponía la puntilla en su trabajo.

-Puede ser. Me gusta pensar que he podido echarles una mano al menos.

-Haces mucho más que solo “echar una mano”.

-Me gusta hacer mis deberes por cualquier trabajo. Hago estudios de mercado, algunos cálculos, pienso en qué tipo de historias están buscando los lectores en estos días, qué tipo de personajes les gustaría, y entonces discuto mis descubrimientos con el autor. Aunque por supuesto todo ello es solo una parte de lo que significa ser editor.

Kirishima definitivamente era alguien curioso. Siempre podías encontrarlo con un libro en sus manos en su tiempo libre, y se preocupaba de ver los animes y dramas populares cada vez que tenía tiempo. Si algo le llamaba la atención, se preocupaba de ello en seguida y se encargaba de aplazar sus compromisos, lo que le dificultaba hacer nuevas amistades. Cada vez que uno de los amigos de Hiyori se dejaba caer por el apartamento para jugar, se dedicaba a interrogarlos indirectamente para encontrar pistas sobre nuevas modas.

Así era más o menos cómo se anticipaba al Gran Nuevo Evento. Aun cuando no era 100% infalible en ese aspecto, siempre se las arreglaba para avanzar en la dirección correcta. Incluso Yokozawa, con su experiencia en Ventas, podía comprender su intuición.

Estar al tanto del mercado era importante para un vendedor también. Tan solo ver los números, podía predecir con cierto margen de error qué tipo de libros podrían venderse bien en el futuro. Como novato, hubo un tiempo en que estuvo buscando a tientas una pista sobre cómo iba el asunto, pero ahora sentía que realmente entendía cómo iban las cosas. Podía sentir cuando un libro probablemente vendería bien, aunque también podría ser tan solo producto de la experiencia.

-Los genios, respecto a la gente común como nosotros, están fuera de nuestro alcance. Aunque me alegra poder estar en servicio mientras tanto.

-Pero es debido a que tienes una buena intuición que eres capaz de llevar esos trabajos a buen puerto, ¿no lo ves?

-Más que “intuición”, tan solo se trata de capacidad para poder ser objetivo respecto a una situación en concreto. La intuición tiene sus usos, pero ser demasiado confiado con tus habilidades también puede hacerte daño. Algo puede ajustarte a tus gustos personales, pero si no interesa a los lectores en la calle, no serviría de nada.

-Entiendo.

-Quiero decir, por supuesto que me enorgullezco de mi trabajo, pero cuando veo lo brillante que es Yasuda en lo suyo, admito que hay veces en las que me siento celoso. O sea, tenemos la misma edad después de todo; eso realmente me molestaba cuando era joven a pesar de que lo admiraba por ello. Pero joder, si los sueños se cumplieran…

-Sí, supongo…- Por un momento, Yokozawa sintió una punzada en el pecho, pero cuando intentó averiguar el por qué, se vio distraído por la voz de Kirishima.

-Así que estando así las cosas, por desgracia, a partir este fin de semana no vamos a tener tiempo de abrazarnos ni de estar acaramelados por el momento.

-¿Eh? ¿De qué hablas? No es como si pudiera evitarse, el trabajo es el trabajo.- Lo miró estúpidamente al ver cómo los hombros de Kirishima caían mientras daba un suspiro. “Por el momento” sería sin duda alguna un mes como mucho. No había necesidad de ser tan dramático al respecto.

-Awww, vamos, ¿te mataría actuar aunque fuera un poco decepcionado al menos? Por el amor de Dios, no puedo creer que me estés dando el mismo discurso que Hiyo

-¿Qué te dijo ella?

-“Es tú trabajo, así que no se puede hacer nada, ¿no?” Hoy incluso debió darse cuenta de que estaba bastante ocupado y dijo que iría a casa de su abuela.

-Es bastante madura.- No le costaba nada imaginar a Hiyori diciendo algo así. Puso una sonrisa torcida. Quizá, debido a su vida, podía ser bastante madura en ocasiones. Ella probablemente también lo habría castigado con una expresión seria.

-Así es. Gracias a ti se está convirtiendo en una maravillosa jovencita.

-Solo porque la criaste bien.- Kirishima había hecho un trabajo espléndido como padre soltero criando a su hija. Aunque dependía de sus padres para muchas cosas, la razón por la que Hiyori se había convertido en una niña honesta y trabajadora era sobre todo gracias al gran ejemplo que le daba su padre. A pesar de su apretado horario, se las arreglaba para pasar el mayor tiempo posible con su hija.

-¿Tú crees…? Es lo que me gusta decir, pero la verdad es que mi madre ha tenido mucho que ver. Nunca habría podido arreglármelas yo solo.

-Después de todo es una chica.

-Últimamente ella se preocupa bastante más por que yo por ella Y su naturaleza habladora es cosa de mi madre también.

-A ti tampoco se te da nada mal hablar.- Yokozawa a duras penas había logrado alguna vez ganarle en una batalla verbal. Las objeciones que hacía al final se volvían en su contra, y en medio de su confusión, terminaba siendo forzado a aceptar lo que fuera que él le propusiera. La propia mentalidad de Hiyori era herencia de su padre. Tenía momentos en los que era algo más relajada, pero al fin y al cabo, ella era una niña astuta.

-¿Eso piensas? Yo siempre he creído que era bastante normalillo.

-Eres el único que piensa así, créeme.- Era difícil saber si se hacía el tonto o realmente no se daba cuenta. Si el nivel de conversación de Kirishima era lo normal, entonces el mundo debería ser un sitio bastante más ruidoso. –Aun así, sin Hiyo es todo bastante silencioso, eh…

El apartamento se sentía algo diferente sin Hiyo. Era extraño cómo su simple ausencia hacía que aquel pareciera un hogar completamente distinto.

-Cierto… Pero a veces algo de tiempo para estar a solas no es malo.

-…Sorata está también aquí, sabes.- No podía simplemente agachar la cabeza para asentir, así que disparó una nueva réplica para disimular su vergüenza.

-Sorata se ha ido a la habitación de Hiyo a dormir. ¿No te parece mono? Sabe pillar las indirectas.

-¡A él simplemente le gusta su habitación! ¡Esto es todo!- Los gatos eran unos animales delicados y veleidosos. Ellos no hacían las cosas solo porque pensaran que los humanos querían. De hecho era más bien lo opuesto, ellos a menudo ignoraban lo inconvenientes que podían resultar sus acciones.

Yokozawa, sin embargo, deseaba que el gato estuviera por allí ahora mismo.

-Oye, ¿a dónde vas?

-Solo… Pensé en, ya sabes, ir a lavarme los dientes…

-Te los lavaste hace un momento. ¿No eres demasiado joven como para estar olvidando cosas?

-…- Había buscado cualquier excusa medio creíble para salir de la habitación y había fallado. Antes de que pudiera pensar en cualquier otra razón Kirishima ya se había acercado, reduciendo el espacio entre ellos.

-No huyas.

-¡Estás demasiado cerca!- La cara de Kirishima se había acercado tanto de repente que dio un respingo. A esa distancia podía ver claramente el color de sus iris, un suave marrón. Iguales que Hiyori.
 -Nunca te acostumbrarás a esto, ¿cierto?

-A mí solo… no me gustan los movimientos repentinos.

-Así que me estás diciendo que si no hago cosas repentinas, ¿entonces no pasa nada? ¿De esa forma, qué te parece si la próxima vez te aviso con antelación?

Kirishima se inclinó hacia él unos centímetros más, y Yokozawa por supuesto respondió echándose hacia atrás.– ¡Te estoy diciendo que estás demasiado cerca!- Si seguía acercándose a él así acabaría cayéndose al suelo.
-Pero es que si no me acerco a ti no podré besarte.

-¿Y qué tal si entonces simplemente no me besas?

-Pero quiero hacerlo. Aunque no me convence donde estamos.

-Oye, ¡no me subas la camiseta!- Se encontró siendo empujado hacia abajo en el sofá mientras intentaba recolocarse su camiseta. Aquella prenda era una de las varias que tenía en la casa de los Kirishima.

-¿Qué pasa? No es como su hubiera algo de lo que avergonzarse, ¿cierto?

-¡No me gusta cómo me miras!- Dio un ligero manotazo a Kirishima y tiró del dobladillo de la camiseta hacia abajo. No era que se avergonzara de algo, al fin y al cabo ambos eran hombres, pero cuando pensaba en las intenciones que tendría Kirishima haciendo aquello simplemente no podía relajarse. Además, aquel era un sitio donde Hiyori estaba normalmente, así que se oponía a la idea de hacer cualquier cosa justo allí.

-¿Cómo te miro?

-Solo, pareciera como si tú…

-¿Qué? ¿Cómo si estuvieran recreándome en pensamientos indecentes? Dios, eres un idiota. Si vamos a hacer cosas indecentes, entonces es normal que tenga que mirarte de esa manera. ¿Acaso eres un santo o qué?- Rio Kirishima, lo que solo sirvió para aumentar la ira de Yokozawa. No había nada que hacer respecto a las cosas a las que no estaba acostumbrado y a las que nunca acabaría acostumbrándose después de todo.

-¡Cállate! ¡Que digas ese tipo de cosas es molesto, eso es todo!

-Tu cara está roja como un tomate, sabes.

-Lo que sea.- Cuando más hablaban, más profundo se hacía la propia tumba que estaba cavándose. A pesar de sus intentos de no decir nada de lo que pudiera acabar arrepintiéndose, tendía a ir por donde fuera que Kirishima lo llevara.

-Y son expresiones como esa la que hacen que quiera aprovecharme de ti.

-Uwah- ¡n-no me hagas cosquillas!- Pero Kirishima lo estaba atacando por todos lados con una enorme sonrisa en su rostro. Intentó pararlo de alguna manera, pero el tipo seguía haciendo lo que le daba la gana.

-Vaya, parece que tienes muchas cosquillas… Como aquí

-¡Par- He dicho que pares…!- A pesar de sus serias protestas, Kirishima parecía no tener intención de ceder en sus ataques.

-Y… ¿aquí?

-¡…!-Sus dedos se paseaban ligeramente por encima de su pecho, y él contuvo el aliento. Kirishima entonces aprovechó la oportunidad.

-¡Te tengo!

-¡Uwah!- Sus hombros se vieron fuertemente empujados haciéndolo caer de espaldas sobre el sofá, haciendo que el golpe de su cabeza fuera amortiguado al dar contra el reposabrazos. No le dolió debido a los cojines, pero la sacudida del impacto podría haberle dado un buen golpe en la nuca. -¡Eso ha sido peligroso, idiota!

-Me he contenido. No te dolió, ¿verdad?

-¡No te subas a la gente como si nada!- Kirishima se dejó caer sobre él, y él en respuesta le dio un gran empujón en el hombre, despreciando su beso. No era que Kirishima no quisiera besarlo en realidad, solo que no quería dejarse arrastrar en ese momento.

-Sabes, Yokozawa, tu mano está un poco en medio. ¿Podrías moverla?

-¿No lo pillas? Estoy rechazándote.

-Estás siendo horrorosamente cabezota hoy. Vamos, un poco no te matará, ¿cierto?

-¡Tu “un poco” es muchísimo más que solo un poco! ¡Déjalo de una vez!- Intentar apartarlo solo con su mano claramente no estaba funcionando, así que intentó usar sus piernas también. Apoyó sus pies en el pecho de Kirishima y con un empujón, finalmente logró moverlo.

-Oye, eso de usar tus piernas no es justo.

-Cállate. Eso es lo que piensas tú.- Si no recurría a esas tácticas, después de todo, nunca sería capaz de competir contra Kirishima, así que era algo inevitable.  Parecía que ya era hora de que el hombre enterara de que estaba muy equivocado si pensaba que podía salirse con la suya cada que se encontraban en ese tipo de situaciones.

-Bueno, lamento tener que informarte de que si pensabas que habías conseguido darle la vuelta a las cosas… estás equivocado.

-¿Eh? ¡Uwah!

Kirishima agarró su tobillo y dio un gran tirón, haciendo que la cabeza de Yokozawa golpeara el reposabrazos una vez más.

-Oye, tus uñas de los pies están bastante largas.

-Justo estaba pensando en que debía cortármelas. En cualquier caso, ¡déjame!

-Está bien, entonces yo las cortaré por ti.

Yokozawa quedó paralizado ante la inesperada propuesta. -¡No pasa nada! ¡Puedo hacerlo yo mismo!- Nunca se imaginó que las cosas pudieran acabar así. Kirishima tan solo le sonrió, con aura envalentonada, como si acabara de tener la mejor idea del universo, en contraste con la reacción de Yokozawa, quien parecía que acababa de entrar en pánico.

-¡Esto me trae recuerdos! Solía cortar las uñas de Hiyori todo el tiempo.

-¡No te emociones! ¡Oye!

Kirishima sacó la caja de debajo de la mesa de café donde guardaba objetos pequeños y trasteó hasta que encontró el cortaúñas, todo eso al mismo tiempo que mantenía su control sobre el tobillo de Yokozawa. “Ahora ponte cómodo. ¿Y si mi mano resbala?

-Oye, no me asustes con esa mierda…- Las palabras de Kirishima eran claramente una amenaza encubierta. Aun cuando la hoja no estaba expuesta, un cortaúñas seguía siendo peligroso después de todo.

-No te preocupes, confío en mí. – Se jactó lleno de confianza, pero Yokozawa no acababa de relajarse.

-…Espera un momento, no eres estúpidamente!?- Dejar a un tipo que no podía ni pelar una manzana cortarle las uñas era como si estuviera buscando problemas.

-Ser o no ser torpe no tiene nada que ver cuando se trata de cortar las uñas de otra persona.

-¡Y una mierda que no!- Había una gran diferencia entre cortas las suaves uñas de un niña y las curtidas de un adulto. No sería para nada tan fácil como Kirishima pensaba.

-¿Entonces no confías en tu novio? Este es el tipo de cosa que puede traer problemas en una relación…

-…Lo que sea, haz lo que te da la gana.- No había forma en que consiguiera hacerlo cambiar de opinión, y más bien en vez de haberse preparado para lo que venía, en realidad solo sintió la necesidad de rendirse de una vez ante él. Lo peor que podía pasar era que quedaran demasiado cortas.

En cualquier caso, no era capaz de ver lo que pasaba, así que simplemente echó su cabeza hacia atrás sobre el reposa brazos y volvió su mirada al techo.

-Buen chico.

-…-Había perdido la voluntad de luchar, así que simplemente se relajó derrotado. El suave click…click… del sonido de cortar llegaba hasta sus oídos, pero teniendo cuento en no estaba sintiendo dolor (por lo menos), supuso que las cosas no estaban yendo del todo mal.

La último vez que otra persona le había cortado las uñas había sido cuando era niño. La preocupación y la vergüenza mezclados le estaban haciendo sentir intranquilo.- Solo… date prisa y acaba ya.

-No me metas prisa. ¿Hay algún largo en particular que prefieras?

-No. Mientras que no molesten da igual.

No, lo que le molestaba ahora era que a pesar del hecho de que estaba cortando las uñas de Yokozawa, la manera en lo estaba tocando Kirishima era tan… indecente. Solo estaba sujetando sus pies en posición, pero le resultaba tan embarazoso que era casi insoportable. Además, no podía permitirse el lujo de mover su pie sin pensar, quería evitar desesperadamente que Kirishima encontrara otro punto débil en su cuerpo.

-Oye, ¿qué pie tienes? ¿Es más grande que él mío?

-Veintisiete.

-Entonces te he ganado por medio centímetro.





-Tengo un arco grande y una suela ancha.- Nunca había tenido problemas para encontrar zapatillas de deporte, pero encontrar zapatos de cuero que se ajustaran a sus pies a veces había resultado una auténtica odisea. Aun cuando le quedaban bien de largo, a lo ancho le podían quedar apretados y viceversa.

-Entiendo… Ahora que lo dices sí que se ven un poco más anchos que los míos.

-…No me toques así.- Kirishima había pasado sus dedos gentilmente sobre su planta, como si estuviera comprobando su grosor.

-Lo siento, ¿te he hecho cosquillas?

-No lo sientes.- Sus palabras podrían haber sonado como una disculpa, pero tenía una amplia sonrisa en su rostro, el cual había dejado en Yokozawa un mal presentimiento. –En cualquier caso, has acabado ya, ¿no?- Al levantar su cabeza había podido ver que sus diez uñas estaban ya listas, así que intentó librarse del agarre de Kirishima.

Pero Kirishima permaneció firme. –De ninguna manera. Aun no las he limado.

-¿Eh? No soy una chica. No hace falta que hagas eso.- No podía soportar seguir atrapado en ese tipo de posición mucho más. Él no solía hacer esas cosas que resultaban un fastidio, aunque sí que se cuidaba las uñas de las manos, (por eso de que era un encargado de ventas) y nunca había estado realmente preocupado por el estado de las uñas de sus pies.

-Si las dejo así se te podría romper una uña con el calcetín.

-Eso no me ha pasado ni una sola vez.- Siempre las había dejado tal cual una vez las había cortado y nunca había tenido ese problema. La gente que se preocupaba por sus uñas era libre de hacerlo, pero él no tenía ninguna intención de limárselas.

-Pero podría pasarte. Y además te he dicho que ya lo hago yo, así que no seas tímido.
-No estoy siendo tímido.

-Vamos.-Su tono era gentil, pero aún mantenía su agarre firme alrededor del tobillo de Yokozawa. A pesar de las protestas que llegaban, claramente no tenía ni la más mínima intención de dejarlo ir, divirtiéndose a expensas de Yokozawa.

Comenzó a limarle las uñas con la parte rugosa del reverso del cortaúñas. Yokozawa simplemente lo miraba con recelo, con Kirishima mirándolo como si fuera a empezar a tararear en cualquier momento. ¿A qué estaba jugando?

-¡…!- Kirishima sopló sobre el pie de Yokozawa para retirar cualquier viruta que hubiera podido quedar tras haber limado las uñas, y aunque el tener que aguantar que sus uñas fueran limadas ya había sido bastante incómodo, la sensación de su respiración sobre la sensible piel le provocaba una insoportable picazón.

-¿Qué pasa?

-Nada.- Estaría acabado si Kirishima notaba que reaccionaba hasta a su toque más mínimo, por lo que apretó los dientes en silencio e intentó aparentar normalidad, aunque no le iba a servir de mucho.

-Oye… ¿acaso este es uno de tus puntos?

-Y una mierda.

-¿En serio, ahora?- Deslizó uno de sus dedos entre los dedos de los pies de Yokozawa, rozando así la sensible piel y Yokozawa dio un respingo.

-Para, ¡no toques con tantas confianzas el cuerpo de alguien más!- Pero ya era demasiado tarde.

-Parece que he encontrado el punto débil de cierta persona~ Nunca hubiera pensado que tendrías cosquillas aquí.- Kirishima rebosaba alegría ahora, mientras Yokozawa apretaba los dientes en su derrota, dándose cuenta de que no podía refutar sus palabras. Había olvidado por completo que tenía cosquillas en esa zona. Pero el hacer cosquillas en los pies era un juego infantil que no se suponía que debían jugar adultos.

-Intenta algo gracioso y te patearé.

-Por “gracioso” te refieres… ¿a algo así?- Se inclinó suavemente para presionar sus labios suevamente sobre el hueso del tobillo, y Yokozawa inhaló suavemente, si decía que , las cosas a partir de entonces solo irían en aumento, pero aun si lo negaba, Kirishima, llegados a ese punto, no se detendría de ninguna manera. Mientras buscaba una solución, Kirishima dio un fuerte tirón de su pie, haciendo que su cabeza cayera de nuevo sobre el reposabrazos.

-¿¡Qué demonios haces!?

-Bueno, si no actúo así no te comportarás como un buen chico y no podré molestarte, ¿cierto?- Kirishima tenía sus manos apoyadas a ambos lados de su cabeza, bloqueando la luz del techo y dejando todo su campo de visión en la sombra.

-¿Qué pasa con mis uñas?- El cortaúñas descansaba olvidado sobre la mesa de café y Yokozawa contuvo sus ganas de quejarse más. ¿Quién había sido el que había inventado una estúpida razón solo para tener excusa para acariciar sus pies?

-Eso ya no importa ahora.

-¡No decías lo mismo hace un momento!- Solo podía mirarlo boquiabierto ante el capricho egoísta de Kirishima. Era imposible enfadarse dado lo descaradamente ridículo que estaba comportándose el tipo.

-Estoy teniendo en cuenta el ambiente.

-No, ¡simplemente te estás dejando llevar!

-Aww, eres demasiado amable.

-Eso no era un cumplido.- Estas ingeniosas réplicas que tanto le gustaban a Kirishima eran totalmente agotadoras. Kirishima probablemente estaba disfrutando de todo aquello, por lo que realmente era una batalla perdida por parte de Yokozawa.

-Vamos, justo ahora las cosas estaban poniéndose interesante… Muéstrame un poco de amor ¿vale?
-¿Qué parte de todo esto te parece interesante…?- Había sido derribado contra su voluntad, y ciertamente no parecía que las cosas se estuvieran “poniendo interesantes” para Yokozawa.

-Bueno, en realidad no estás tan enfadado como quieres hacerme creer, ¿verdad?

-Qué se supone que…

-Ya sabes que tu expresión asustada no funciona conmigo, no cuando tus mejillas se sonrojan en un momento como este.

-¡!- Ante el comentario de Kirishima, Yokozawa rápidamente se llevó una mano al rostro para evitar que lo mirara, aunque en ese momento habrá sido capaz de sacarle los ojos a Kirishima.

-¿Y qué es lo que esperas exactamente escondiéndote así?

-¡…!- Kirishima deslizó una mano por su pantalón hasta llegar a masajear su muslo sugestivamente. Yokozawa apretó los dientes ante la sensación de estar siendo tocado tan delicadamente y levantó su cabeza. -¿Te estás… divirtiendo tocando mis piernas tan ásperas?

-Por supuesto. ¿No se siente bien?

-Sin comentarios.

-Esa es siempre tu respuesta comodín cuando las cosas no se hacen a tu manera. Aunque supongo que no me importa, ya que la interpreto como que te gusta.
-Ngh, no… te creas tanto…

-Solo estamos tú y yo. Esperaba que las cosas se volvieran calientes.- Le susurró con voz ronca para luego presionar sus labios justo debajo de la oreja de Yokozawa, haciendo que un escalofrío le recorriera la espina dorsal.

-…Al menos deja que cambiemos de sitio. No quiero hacerlo aquí.- Dijo finalmente dejándose llevar. Si no podía parar a Kirishima, al menos quería hacerlo en la habitación. Allí Hiyori pasaba su día a día, y no quería hacer cierto tipo de cosas allí.

-¿Qué pasa? ¿Es demasiado vergonzoso si no lo hacemos en una cama?

-Sí, lo que sea.- La razón no era importante, o eso pensó al responder rápidamente a la pregunta de Kirishima. Pero la expresión que Kirishima fijo en él mostraba que no estaba satisfecho con su respuesta. -¿…Por qué pones esa cara?

-No es divertido si no te pones todo delicado y avergonzado.

Yokozawa lo miró estupefacto al ver que Kirishima podía admitir algo así con una cara tan seria. –Tú…eres un verdadero grano en el culo, ¿lo sabías?- Cada vez que mostraba su malestar, Kirishima siempre le decía que no fuera tan tímido, y sin embargo ahora, cuando él estaba aceptando las cosas sin hacer demasiado escándalo, ¿iba y le pedía que actuara avergonzado?

-Sí, pienso lo mismo.

-¡No digas eso con una cara tan seria!- Espetó Yokozawa mordazmente, y Kirishima soltó una carcajada.

-¿Pero no crees que en parte es culpa tuya también por dejarte llevar por un tipo tan pesado como yo?

-¡No intentes echarme la culpa a mí!

-Awww, eres muy mono cuando te enfadas~

-¡!- Se encontraba con un callejón sin salida cuando intentaba tratar con alguien como Kirishima, siempre listo con una respuesta ingeniosa. Pero quizá era en ocasiones como esa, cuando era incapaz de estallar con aquel hombre, ya que se comportaba exactamente como Kirishima lo describía: demasiado permisivo con él. Finalmente acabó dándose por vencido, exhausto.



-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-



-Nngh…

Parecía que, no importaba cuanto luchara contra ello, las cosas siempre acababan sucediendo de la forma en que quería Kirishima. Y tras tanto provocar y persuadirlo, allí estaba él, a horcajadas sobre las caderas de Kirishima. –Hnng…- Contuvo el aliento ante la creciente presión de algo siendo forzado al interior de su cuerpo. Tal vez la razón por la que se hacía el duro, después de tanto tiempo y tantos encuentros, era porque no era exactamente un acto natural en primer lugar.

El hecho de que estuvieran atravesando tal obstáculo en su esfuerzo para alcanzar el placer físico, solo demostraba lo lujuriosos que eran los seres humanos.

-¡…!

-Cambiamos de posiciones tal y como pediste, así que al menos déjame escuchar tu dulce voz.
Kirishima dio a sus tirantes muslos una palmada juguetona, y Yokozawa fijó su mirada agotada en él. La forma en la que hablaba tal altanero y poderoso le molestaba horriblemente, y se esforzaba por recordar algún momento en el que Kirishima se hubiera encontrado a sí mismo en una posición en la que hubiera tenido el derecho de hacer peticiones.

-Soy yo… el que… ha acabado cediendo.

-¿De qué estás hablando? Me he puesto en peligro por ti. Bueno, lo que sea; supongo que podemos dejarlo en una diferencia de opiniones.- Habló como si hubiera concluido el asunto de forma unilateral.

-¿Por qué… siempre actúas tan jodidamente presumido…?

-No puedo evitarlo. Es mi naturaleza.

-Eres tan terco…

-Oye, ya te has rendido, ¿no? Si no, no me dejarías follarte después de darte tantas vueltas.

-¿Qué…?

-¿Así que por qué no aparcamos la conversación por ahora?

-¿¡Eh!?- Abrió su boca para ofrecer un insulto al irritante y lascivo Kirishima, cuando un fuerte empuje arrancó un gemido de su garganta en su lugar. Se había olvidado completamente de la posición en la que estaba. Por supuesto, podía ser él quien estuviera mirando a Kirishima desde arriba, pero sin lugar a dudas era Kirishima quien mantenía el control de la situación.

¿Cómo demonios había acabado enamorándose de un tipo tan irritante?

A la gente le gustaba hablar de “la debilidad del amor”, y a veces se preguntaba si había tomado la decisión correcta, pero era demasiado tarde como para arrepentirse.

-De momento, vamos a centrarnos en lo que debemos.

-¡Ah-ah! ¡Nn…!- Kirishima empezó a embestirlo desde abajo, y él perdió toda capacidad de habla al mismo tiempo que el placer le recorría de arriba abajo su espina dorsal paralizando sus miembros. Estaba sin aliento, exhausto, cuando Kirishima lo tomó de las caderas y comenzó a levantarlo y bajarlo rápidamente. Aquel estímulo parecía sacar de él gemidos que nunca hubiera creído que pudieran salir de su propia garganta.





-No me aprietes tan fuerte.

-No es… mi culpa…- Difícilmente podía esperar tener algún control sobre su cuerpo en tal situación. Destellos de placer se disparaban por todo su ser con cada fuerte embestida, y los sonidos filtrados por sus labios no podían formar respuestas coherentes.

-Oye, es tu cuerpo del que estamos hablando.

-¡Nnh…aah…!- Kirishima utilizó sus músculos abdominales que tan duramente había trabajado y aumentó la intensidad de sus empujes hacia arriba, agarrando a Yokozawa por las caderas para evitar que pudiera escaparse y se dedicaba a golpearlo sin descanso.
Solo podía aguantar la ola de golpes que le abrían cada vez más, la generosidad de aplicar lubricante contribuía al chapoteo obsceno de sonidos resonando por toda la habitación.

-Trata de hacer algo de trabajo tú mismo. Seguramente aun no te das por vencido, ¿no?

-…Te mataré.- Gruñó, fijando su vista en Kirishima de la misma forma en que él solía incitar a Yokozawa. Sin demora se recompuso, olvidándose de su cuerpo exhausto y golpeado por el placer, para comenzar su contrataque.



Continuará…


14 comentarios:

  1. kyaaaaa!!
    me encanta! es es mi favorita viva Yokozawa
    muchisimas gracias por su trabajo!

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  2. Sigan asi que me muero por leer la continuacion

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  3. ¡¡me encanta está pareja!!, nunca pensé que las novelas de Yokozawa eran tan buenas, las he leido tantas veces que cada vez me gustan más.
    ¡¡Quiero también a un Kirishima!! :3 Es el personaje que más me ha gustado y el que me ha enamorado de Nakamura-sensei.
    Exijo una animación o un CD Drama Y_Y
    ¡¡Muchas gracias por esta increible traducción!!
    Espero que sigan con este proyecto tan increible y hermoso.
    Graciaas de nuevo :3

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  4. Gracias por la traduccción <3<3!!,pero cada cuanto salen los caps nuevos de la novela?

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  5. Me pregunto lo mismo ¿Cuando salen caps nuevo? Es tan lindo todo.♥ Ay. Excelente traducción por cierto uvu

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  6. gracias es muy hermoso :) pero siento un poco de compasión por Yoko ;_;

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  7. Wow no veo la hora de leer la continuación!! Gran trabajo de traducción.los felicito!

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  8. Si quiero seguir leyengo cuanado sale el otro capitulo

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  9. creo que deberian ampliar mas tu repertorio de novelas,hay muchas novelas yaoi que podriamos leer,quiero que todos puedan ser capaces de leer las novelas que hay

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  10. No soy fan del spam ni nada de eso pero no tienes un cbox así que te quería decir que te he nominado en mi Blog si eso pásate a mirarlo http://villadelasluciernagas.blogspot.com.es/2016/08/liebter-awards.html#more

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  11. espero haya continuación pronto me encantaron las novelas gracias :)

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  12. aaaahh me encanta esta pareja y siempre quiero leer mas de ellos, ojala que saquen mas novelas, ya quiero noticias nuevas de esta pareja xD
    Gracias por las traducciones :)

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