martes, 23 de septiembre de 2014

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.5 Capítulo 9 parte 4

Publicado por Haruna Stone en 17:37
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 5
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna



Continuación 
del capítulo 9




           El ambiente en el interior del coche estaba insoportablemente tenso, pero Yokozawa parecía ser el único que se sentía así. Cuando se dio cuenta de que el paisaje empezaba a cambiar y a mostrar la zona cerca de su apartamento, dio un suspiro de alivio.

            -Puedes dejarme por aquí.- Quería acabar con ese viaje lo más rápido posible, pero en vez de hacer caso a su petición de que le dejara antes de llegar al complejo, Kirishima giró el volante en dirección al aparcamiento de la parte trasera del edificio.

            -Ya que estoy aquí, ¿por qué no me invitas a una taza de té?

            -… La gente no debería invitarse a sí misma.

            -Te vas a quedar calvo si te preocupas de nimiedades como esa.

           Aunque tenía algo de razón, después de que Kirishima le trajera a casa, sería grosero decirle “No, estorbas, así que vete de aquí”, así que de mala gano lo invitó a pasar tras haber aparcado en una de las plazas para visitas.

            -Hacía un montón que no me dejaba caer por tu casa.

            -Haré café, siéntate. Y no toques nada.

            -Mmm, ya veremos…

            -No, nada de ya veremos. Joder…- Yokozawa estaba más que acostumbrado a escuchar a Kirishima decir ridículas respuestas como aquella, pero al menos tenía la certeza de que no había nada que Kirishima pudiera descubrir. Incluso tenía esa revista perfectamente colocada en la estantería ahora.

            Dado que solo iba a casa para dormir, y que eran pocos los fines de semana que pasaba allí, el apartamento estaba incluso más ordenado de lo normal. No tenía demasiada ropa, así que tenía poco que sacar por el cambio de temporada, aunque probablemente sí que tendría que buscar su abrigo pronto.

            Al llevar las tazas con café al salón, encontró a Kirishima esperando pacientemente en el sofá. Seguro que ya no tenía más cosas de Yokozawa en las que hurgar, pensó, y entonces se sentó a su lado.

            -¿Y bien? ¿Listo para confesar qué pasó en ese ascensor?

            -¡…!- Si hubiera tomado un sorbo de su café seguramente lo habría escupido en ese momento. Esforzándose por recuperar el aliento tras ese sofoco, giró su mirada de forma cautelosa en dirección a Kirishima. Se lo encontró mirándolo fijamente, diciéndole con los ojos que no podría librarse de esa.

            -Te dijo algo, ¿verdad?

            -Eso…- Se estaba rebanando los sesos para encontrar una respuesta a la aguda pregunta de Kirishima. Quizá la razón por la que no había sacado el tema en el coche era porque estaba esperando a que fuera el mismo Yokozawa quien lo mencionara. Al haberse cansado de esperar, parecía haber decidido tomar la posición ofensiva.

            -Sabes que solo será más difícil decirlo si intentas retrasarlo…

            -¡En ningún momento he dicho que no vaya a contártelo!- Se sentía incómodo tener esa mirada sobre él. Luchaba contra el impulso de levantarse y caminar, ¿aunque de qué habría servido? No había donde huir en esa pequeña habitación.

            -… ¿Y bien?

            La intensa mirada de Kirishima le hacía más difícil hablar, pero nunca acabarían con ello si Yokozawa seguía en silencio. Mirando al negro café delante de él, se esforzó por mover sus pesados labios. -…Dijo… que sabía que estábamos saliendo… y que estaba enamorado de mí.

            -…Ya veo.

            Kirishima no mostró ni una pizca de sorpresa ante la confesión. Bien podrían haberse mostrado más sorprendido si le hubieran dicho que llovería al día siguiente.

            -…¿Qué demonios pasa con esa reacción?

            -Es solo… que me lo veía venir.

            -¿Lo veías venir?       

            -¿De verdad creías que te dije que mantuvieras las distancias solo porque me caía mal? Claramente estaba detrás de ti y no quería que estuvieras cerca de él. Realmente eres lento cuando se trata de este tipo de cosas.- Sus hombros cayeron y dejó salir un suspiro forzado. Aquella era una reacción que parecía haber practicado para aquella ocasión y que molestaba a Yokozawa hasta límites inimaginables. Aunque tenía que admitir que él tenía cierta razón.

            Estaba claro por la confesión de Iokawa que los celos de Kirishima no habían sido infundados al final. Yokozawa era quien se había equivocado esta vez.

            -…- Aunque el silencio de Yokozawa se debía en parte a que estaba reflexionando sobre sus acciones, bien podía ser atribuido a su duda sobre si revelar cierto incidente que había pasado en ese ascensor. Si Kirishima se enteraba de que no solo se le había confesado, sino que además le había robado un beso cuando no estaba atento, sin duda, dejaría de estar enfadado para entrar en shock. Yokozawa sabía que había bajado su guardia, pero no podría soportar que Kirishima lo mirara aún más fríamente de lo que ya lo hacía.

            -… ¿Entonces lo rechazaste?

            -Más o menos…

            -¿Más o…? ¿Qué demonios significa eso?

            -Creía que lo había rechazado claramente, pero… se puso algo cabezota y antes de que pudiera aclarárselo el ascensor se puso en marcha otra vez, así que…- No había pretendido que aquello sonara como una excusa, pero no pudo evitarlo. Ahora que lo pensaba, sentía que nada que hubiera podido decir habría convencido a Iokawa.
           
            Había dado justo en el clavo respecto al malestar de Yokozawa antes incluso de que él se diera cuenta de que lo estaba sufriendo. Así que mientras siguiera estando atormentando por esa preocupación, Iokawa nunca se daría por vencido con él.

            Nunca se había visto a sí mismo como alguien por quien obsesionarse, pero en vista de las acciones de Iokawa no parecía que fuera la última vez que fuera a vivir un incidente como ese.
            -¿Quieres que me encargue yo de dejarle las cosas claras?

            -¡Definitivamente no! Puedo ocuparme de mi mismo.- Quería terminar con aquello antes de que Kirishima se enterara…no tenía la intención de forzarlo a que se ensuciara las manos en ese desastre. No había caído tan bajo como para que alguien tuviera que librar sus batallas.

            -Sí, lo supuse. Pero no dejes que continúe, ¿vale?

            -No lo haré.- Respondió aliviado al ver que Kirishima parecía entender. Aunque admitía que se sentía algo desilusionado por no haber recibido el sermón que se esperaba, supuso que aquello solo mostraba que ambos eran maduros.

            -Está bien. No puedo quedarme aquí molestándote todo el día. Me voy. Volviste para poder trabajar un poco de todas formas.- Se bebió lo que quedaba de su café y se levantó seguido de Yokozawa para acompañarlo.

            -Gracias por traerme, ten cuidado volviendo a casa.

            Kirishima se giró tras haberse puesto los zapatos para mirar a Yokozawa con el ceño fruncido.

             –Venga, este es el momento donde me dices “que tengas un buen día, cariño”.


            -Como si fuera a hacer cada estupidez que sale de tu cabeza.

            -Date prisa, es: “que tengas un buen día, cariño”- Suavemente pinchó una de sus mejillas.

            -Que no lo haré.- Prefería morir antes que decir una cursilada como aquella propia de una parejita súper enamorada. Quizá podría haberlo hecho si por alguna remota casualidad hubiera sido del tipo al que le gustan ese tipo de cosas monas, pero simplemente era algo que no iba con su personalidad.

            -Vamos, no te hará daño. Y Hiyo no está delante.

            -No entiendo por qué debería hacer esa tontería.

            -Pues yo no entiendo por qué no lo haces.

            -Tú haz lo que quieras, a mí déjame tranquilo.- Si hacía cada pequeña cosa que Kirishima le pedía, probablemente acabarían paseando cogidos del dedo meñique.

            Pero al negarse tan fervientemente solo consiguió que Kirishima cambiara de estrategia: -Está bien, pensaba dejarte ir con solo un beso en la mejilla… pero ahora te vas a enterar.

            -¿Qué demonios estás…?-Rápidamente se encontró siendo empujado contra la pared, al tiempo que sus protestas quedaban selladas por un beso. Sorprendido ante aquella audaz maniobra, permitió que la lengua de Kirishima se colara en su boca sin oposición. –¡Nn-nhg…!


           





            Yokozawa pensó que su armadura definitivamente debía estar llena de aberturas como para dejarse manipular así de fácil. Un escalofrío le recorrió la espina dorsal ante la húmeda sensación de sus lenguas deslizándose juntas, y algo en su centro palpitaba fuertemente. Intentaba estar callado, aunque en realidad su boca estaba a merced de otra, lo que le dejaba totalmente incapacitado para soltar ningún sonido.

            Perdió cualquier resquicio de razón que pudiera quedar en él por la intensidad de aquel experto beso. Comparado con este, el beso de Iokawa no había sido más que un choque de labios. La sensación había sido como un roce accidental contra la piel sudada de algún desconocido en verano.

            Aquellas meditaciones le hacían pensar en lo extraños que podían ser los sentidos. Las acciones podían ser las mismas, pero al cambiar los sentimientos, la sensación cambiaba drásticamente.

            -Hnn…nnmm…-Las fuerza puesta en el agarre de su cintura, el toque de sus pechos rozándose, y el olor de Kirishima mezclándose con el de su champú…. Yokozawa estaba completamente rodeado por Kirishima.

            -¡Nn…ngh…!-Kirishima apartó las rodillas de Yokozawa con las suyas, consiguiendo poner su muslo contra su ingle, y su miembro, ya algo despierto, se seguía endureciendo ante el suave roce. Los brazos que habían estado sujetando su cintura cómodamente empezaron a bajar para empezar a tocar su trasero.    

            Casi se perdía de un descuido, pero si bajaba la guardia, Kirishima podría hacer lo que quisiera con él. Callando un gemido, empleó toda la fuerza que le quedaba en intentar apartar a Kirishima.

            -…Joder, vas demasiado deprisa… Relájate un poco.- Giró la cabeza y se limpió los labios con el dorso de su mano, cada parte que había sido tocada palpitaba incesantemente.

            -Lo dice el tipo que casi cae de rodillas por lo cachondo que está…

            -¡!- Que estuviera o no cachondo no tenía nada que ver con sus intentos por hacer que Kirishima se apartara, pero decir algo como aquello sonaría solo como una excusa.

            Mientras seguía allí de pie, en silencio y sonrojado, Kirishima se inclinó para susurrarle al oído: 
              -Piensas que soy sexy, ¿cierto?

            -¡…Eso…! ¡Yo nunca…!- Podía intentar negarlo, pero la verdad era que se había puesto nervioso al darse cuenta de que Kirishima había notado todas esas miradas sutiles que Yokozawa le había lanzado.

            Kirishima simplemente sonrió ampliamente, como si pudiera leer sus pensamientos. –No puedo culparte. No puedes evitar caer rendido ante mis encantos, ¿cierto?

            -¿¡Cómo…!?- Inconscientemente había abierto su boca para preguntarle cómo lo sabía, pero rápidamente la tapó con sus manos para evitar decir nada. A penas había podido esquivar aquella trampa, pero en verdad todo era una causa perdida.

            -¿Lo ves? He acertado de pleno. ¿A que sí?

            -Qu…quién demonios iría a…- A pesar de sus esfuerzos por negarlo, podía sentir como su cara se enrojecía por el calor. Nunca aprendería a controlar la sangre que subía a su cabeza.

            -Cabezota tonto, aunque debo confesar que esa es una de las cosas más entrañable de ti.

            -¡Gya…!- Aulló como patética respuesta al mordisco que le dio Kirishima en el lóbulo de su oreja.
            -Joder, realmente sabes cómo arruinar el ambiente.- Kirishima rió disimuladamente para después trazar una línea de saliva sobre el cuello de Yokozawa.

            -¡Si tienes… un problema con el ambiente entonces no empieces, joder…!

            -¿Acaso he dicho yo que me suponga un problema? Era un halago.

            -¿Cómo…demonios iba eso… a ser un halag…? - No pudo decir más. Kirishima seguía deslizando sus manos por sus caderas y su culo, tocándolo de forma insinuante. No era capaz de entender qué podía encontrar el hombre de atractivo en tocar un cuerpo tan duro y rígido, pero Kirishima no se cansaba. Aprovechaba cada oportunidad de seguir tocando cada parte de él.

            Quizá en vez de obtener placer al tocarlo, simplemente le gustaba ver cómo Yokozawa reaccionaba a la situación. Cuanto más se retorcía Yokozawa, más feliz parecía Kirishima.

            -¿Debería ser un poco más directo entonces?

            -No, gracias.- Si replicaba diciendo algo como “Inténtalo”, simplemente estaría cavando su propia tumba. Desafortunadamente no se avergonzaban por las mismas cosas, así que Kirishima probablemente no tendría ningún problema en soltar algunas tontas palabras de amor.

            -Y esa forma que tienes de llevarme la contraria tan vehementemente es otra cosa que adoro de ti.

            -Definitivamente hay algo mal con tus ojos…- Y si no era ese el caso, su gusto era realmente terrible. Y aunque debía estar ya acostumbrado a aquellos comentarios como “adorable”, “entrañable” y “mono” tras tanto tiempo, aún era incapaz de aceptarlo. Había intentado seriamente ver esas características en sí mismo cuando se había mirado en un espejo, pero incluso desde un punto de vista objetivo era incapaz de verse a sí mismo como algo que pudiera ser llamado “adorable”. En todo caso la palabra que podía describirlo era “intimidante”.

            -¿Tú crees? Bueno, supongo que por eso dicen que el amor es ciego y que la belleza habita en el ojo de quien la percibe y todo eso.

            -Lo que sea.- Había aprendido a hacer frente a las palabras de amor de Kirishima, y aunque a veces lo cogía con la guardia baja, al final se las arreglaba para dejar que aquellos comentarios le resbalaran.

            -Dime, ¿Cuánto trabajo te queda por hacer?

            -¿Eh?... No es que tenga que hacerlo en este momento pero…- Tenía algunas cosas que preparar, pero nada que necesitara su atención inmediata. Ante su mirada confusa por no entender muy bien a qué venía ese cambio de tema, Kirishima llegó a su propia conclusión.

            -Entonces puedes tomarte una hora libre, eh.

            -¿Qué…? Espera… ¿Por qué te estás quitando tus zapatos de nuevo?- Exclamó al ver cómo Kirishima deslizaba los mocasines de sus pies y los dejaba tirados.

            -Porque no puedo caminar hasta tu habitación con ellos.

            -Pero... ¡Hiyo te está esperando!

            -Ya te he dicho que está haciendo deberes con una amiga, ¿o acaso lo has olvidado?

            -Yo, uh…

            -Venga, intenta protestar con algo mejor. Ya que hoy estás tan reacio a que lo hagamos, supongo que podría intentar contenerme un poco… por tu bien.

            -¿Por qué demonios actúas ahora tan creído?- Replicó enfadado ante las palabras condescendientes de Kirishima.

            -…Supongo que nací así.

           Una oleada de irritación le golpeó ante la forma en que Kirishima ladeaba su cabeza de forma tan inocente, asumiendo que podía decir lo que le diera la gana si acompañaba sus palabras de un gesto adorable.

            Pero si se dejaba llevar en ese momento acabaría dándole lo que quería a Kirishima, así que Yokozawa dio un profundo suspiro para calmarse.

            -Debo disculparme, señor, pero el tiempo para quejas y reclamos se ha acabado, y ya no se acepta ninguna réplica más.

            -¿Qu…? ¡Oye, espera…!- A penas había tenido un momento para pensar nada.

            Pero Kirishima tan solo deslizó una mano para apretar la cadera de Yokozawa y así guiarlo hasta la habitación. Parecía que independientemente de si hubiera tenido tiempo para negarse, el resultado habría sido el mismo.

            -Aunque se aceptan sugerencias…

            -No, gracias.- Gruñó, pero Kirishima lo ignoró. Tanto si le gustaba como si no, iba a ser llevado a su habitación.





            Continuará…
            

4 comentarios:

  1. la que se le va armar a yokozawa cuando kirishima se entere del beso... creo que va arder troya XD

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  2. Nooooo :O JAJAJA oienso igual que Misaky, se le va a armar.... pero posta ._. pobre Kirishima D: <3

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  3. sdkfhsjdkfhskdjfh cuando se entere del beso kirishima habra cometido su primer asesitato muahahha >:3

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  4. Vas, como se entere del beso va a ver trolla en directo ����

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